Españoles en el extranjero·Reflexiones

España, te echo de menos

Empecé a fijarme en gestos “typical American” el primer verano que mi bebé y yo visitamos su familia paterna, en Wisconsin. Había una carrera ciclista en la zona (una especie de urbanización con casitas todas diferentes y sus jardines a la entrada, algunas con la bandera de EEUU a la puerta) y unos vecinos nos ofrecieron limonada. ¿Cuántas veces habremos visto la típica limonada en las películas? Con los niños vendiéndolas a 1$… Y lo de que te dejen el periódico en la puerta de casa (plastificado si llueve) y las camareras tostón en los bares porque sus propinas son mejores que sus sueldos.

Pero también es cierto, que una vez asentada en EEUU, empecé a echar de menos cosas de España. No hace mucho leí cómo algunos en mi misma situación echaban de menos hasta las Ruffles Jamón, que aquí no las tienen. Yo, particularmente quiero importar:

1) Las persianas. Parece que se lleva el nº 1 de las quejas de la mayoría de los españoles cuando traspasamos las fronteras. Y es que, quitando España, Portugal, Italia, y nombraré también Francia y Suiza (aunque no siempre), no he visitado otro lugar en el mundo que usen persianas como las nuestras, que dejan la habitación completamente a oscuras y que no sabes si son las 6 de la mañana o las 11 de la noche. Cómo echo de menos ese desconcierto.

2) El botón del cable de la aspiradora. Vamos a ver… Yo pensaba que en EEUU iban un paso por delante de nosotros… pero lo de recoger el cable de la aspiradora a mano?? Estás de broma, ¿no? No hay una sola aspiradora en el centro comercial que tenga el botoncito (que normalmente se aplasta con el pie) para recoger el cable automáticamente. Llámame maruja, pero la única razón por la que no me importaba pasar la aspiradora era ESE botón. Ahora me da pereza y las pelusas se me han hecho una casa en la mega-moqueta del salón -algo que NO echo de menos en España.

3) El pescado. No soy una fanática de comer pescado, pero parece que por estas tierras sólo comen carnaza… Y cuando vuelvo a España tengo ganas locas de meterme una lubina con patatas entre pecho y espalda. Así, con espinas y todo. No hago ascos.

4) El médico gratis. Tengas seguro médico privado o por la Seguridad Social, si te duele el dedo meñique, vas al médico (a no ser que seas anti-“matasanos”). Y si andas mal de tiempo, te metes en Urgencias como si de una emergencia grave se tratase -hay veces que hasta la gente tira de este servicio para justificar un día de baja en el trabajo… Prueba a hacer eso en EEUU una sola vez y te entrarán las ganas de autocurarte en casa con remedios caseros o lo que sea. Ahora entiendo por qué la mayoría de anuncios en la televisión son de medicamentos… Nos quejamos de la Sanidad en España, pero recuerdo quitarme 2 míseros puntos de sutura en una clínica en Ginebra (Suiza) y me cobraron 85CHF (unos 70€). Unos meses más tarde, le tuvieron que dar 2 puntos a mi marido en Portland (Oregón, EEUU) y le cobraron $600. Podría hacerte una lista de nuestras súper facturas, entre ellas el nacimiento de mi segundo hijo, pero me voy a cortar.

5) Viajar en avión por un precio razonable. Salir del país y encontrarte en absolutamente cualquier parte de Europa por menos de 100€/ida y vuelta… es algo que esta gente no tiene. Sus vuelos nacionales ya son caros de por sí (no tienen el típico Ryanair o easyJet -aunque por una parte, eso que ganan), pero ya salir del país son palabras mayores. La mayoría de los americanos no han salido nunca de EEUU, y si lo han hecho, ha sido a un resort en el Caribe. También es verdad que tienen tannnnto que ver aquí, que es difícil terminar primero con su país antes de visitar otros. Igual que para nosotros visitar Nueva York es lo más cool del mundo, para ellos visitar Italia es el más allá. No saben lo que se pierden en España, patria querida.

6) La sobremesa. Muy importante. Mi marido aún no entiende que después de comer necesito relajación. Si es tirada en el sofá, mejor que mejor. Pero si me quedo paralizada en la mesa, también cuenta como “estoy descansando después de comer”. Puedes hablarme y tal, no muerdo, simplemente no puedo moverme. Y que conste que no echo de menos las siestas porque me las sigo echando y me da igual el país donde esté. Pero esos minutitos para (empezar a) digerir la comida sientan tan bien… Aquí, terminan de comer y continúan con sus tareas. Americanos: Me estáis estresando…

7) Los coches manuales. Esto de que los niños de 16 años se saquen en el carnet de conducir con coches automáticos no lo veo. ¿Qué ha pasado con los coches de 2ª o 3ª mano, de tu padre o de tu abuelo, totalmente manuales y con embrague duro? Siempre puedes pasarte a un automático y cogerle el tranquillo a los 2 pedales (si pudiste con 3…), pero aquí no te dan la oportunidad. Yo creo que lo que quieren es simplemente comodidad para los padres y que los chavales se lleven a sí mismos al instituto sin que se les cale el coche por el camino… Ya está, eso es lo que quieren.

8) Cañas y tapas. No me quiero desviar mucho de la comida en general porque me gusta comer y es un punto interesante en cada cultura. Por eso creo que la caña de cerveza con tapa incluida en el precio tendría que ser un derecho fundamental. Las patatas bravas, con ali-oli, las croquetas caseras, el jamoncito serrano, los mejillones en escabeche… Por favor, que alguien exporte (o importe, según se mire) esta tradición YA MISMO o lo haré yo. Dime que no has babeado sobre el teclado al leerme. Imagínate si tuvieran estos americanos el típico camarero que te suelta la lista de tapas sin respirar y se va con tu pedido “¡Marchando!”.

9) Amigos de la infancia. Echo de menos poder seguir tomándome un café con los amigos del colegio/instituto. Aquí, una vez que cumples 18 años, te vas de la casa de tus padres para estudiar a la Universidad de otro Estado, que puede estar a 3h o en la otra punta del país. Prácticamente te desvinculas durante 4 años de tu familia y de tus amigos de toda la vida por empezar el principio de lo que será tu futuro profesional. Pero en España, vas en tren a la uni, vuelves a casa a comer y sigues viendo a tus amigos todos los días. Un simple “Quedamos en el barrio”. Me gusta.

10) La leche. En España tenemos los tetrabricks en la despensa y no caducan en la vida (bueno sí, pero te da tiempo a beberte todos los litros que tienes almacenados). Aquí, te pone la fecha de caducidad y te tienes que hacer batidos y merendar cereales todos los días para que no se ponga mala y tengas que decir bye-bye a botella de 1 galón gigante de leche americana. Y otra cosa es elegir el tipo de leche que quieres en el supermercado: whole milk (3.5%), reduced-fat milk (2%), low-fat milk (1%), fat-free milk, lactose-free milk, organic milk, almond milk, soy milk… ¿Dónde está mi semidesnatada? Ni idea, pruébalas todas.

11) Los dos besos. No es que sea besucona, pero lo de dar la mano lo veo tan frío… Nosotros nos damos 2 besos cuando nos presentan a alguien, cuando vemos a alguien conocido, cuando nos vamos, cuando celebramos algo, cuando damos la enhorabuena, cuando… En fin, ya sabes. En realidad no son ni besos siquiera, arrejuntamos mejillas un par de veces y ya está.

12) El pueblo. Cuando menciono que paso (pasaba) la Semana Santa o el puente de no sé qué “in my village”, aquí me miran con cara de “pueblerina con sus amigas las ovejas” (y no andan desencaminados). Pero en realidad, es raro que en España alguien no tenga “la casa del pueblo” como 2ª casa para despejarse un fin de semana (porque el pueblo, cuanto más lejos y vacío, mejor), o para disfrutar de las “fiestas de la Virgen” en verano… Ojo, que no hace falta ser extremadamente religioso para celebrar el Día de la Virgen. Que aquí se creen que tenemos las raíces católicas bien firmes en nuestra cultura, pero en realidad son sólo eso: raíces. Por que sí, hay gente que va a misa, pero no creo que la Virgen nos vea con buenos ojos cuando nos ponemos ciegos a beber… (yo no, que soy abstemia).

13) La vaselina neutra. Sí, la del botecito rosa de toda la vida. Esa que te la puedes echar tanto en los labios como en el sillín de cuero de la bici, que lo cura todo.

14) Firmar el ticket de compra sin tener que usar las matemáticas. El 10% de propina es un poco tostón, y aunque a veces ya viene incluido (en comidas de grupo, etc.), la mayoría de las veces te toca hacer la cuenta a ti y sumarlo y todas esas cosas tan complicadas 😛

15) Colacao con un bollo para desayunar. El Colacao normal (o el Turbo) lo sustituyo con Nesquik, que de hecho aquí lo tienen también de fresa. Y los donuts, galletas, magdalenas, croissants… Por favor. Aquí me miran raro porque no como huevos con salchichas para desayunar.

Si te ha gustado este post, no te pierdas el siguiente: “Cosas de EEUU que echo de menos en España” y mi experiencia cortándome el pelo en EEUU.

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