Embarazo

Parir en EEUU no es gratis

week9fbComo algunos ya sabéis, acabo de tener a mi segundo hijo, 2 años y 3 meses después del primero. Parece que en España, estas “locuras” que hago no son normales. Pero aquí en EEUU, veo mamis en el parque más jóvenes que yo, con tres niños ya. Dame un kit-kat, que luego hay que mandarles a la universidad ($30.000 al año) y bueno… creo que también comen de vez en cuando, y cagan todo lo que comen casi a la vez.

Con todo el tema de visados, no tuve asistencia médica hasta casarme. Fue entonces cuando empecé a beneficiarme del seguro médico de mi marido, a las 37 semanas de gestación. Menos mal que me echaban cada 3 meses y pude hacerme ecografías en España, porque en EEUU sólo te pesan, te toman la tensión y escuchan el latido del corazón del bebé… cuantas menos ecografías, más barato. Una vez “legal” (que ya lo era antes, pero sólo turista), conocí a mi ginecólogo nuevo el día del exudado vaginal. Súper romántico todo. Para romper el hielo, fue al grano: “-Nice to meet you, open up your legs”.ginecologo_cristinaserrano

Por otro lado, y siguiendo la línea del romanticismo, los análisis de orina en España eran cada trimestre. O sea, mínimo 3 veces, y luego las extras que te pidieran. Pero aquí… caaaada semana. GRATIS, eso sí, no tienes que comprar los botecitos tú en la farmacia para luego regalarlos. Aquí te dan unas toallitas y unas instrucciones a seguir y después, tienes que depositar el bote en una ventana giratoria que hay en la pared, para que la enfermera lo recoja al otro lado. “-¿Y tú a qué te dedicas? -He diseñado una ventana para poner los meados”. Nos llevan años de ventaja ¬¬

Cuando llegó el día “D”, me ahorré el típico momento “Oh my God, he roto aguas” y programamos un parto inducido. Como con el anterior… que ya se sabe que “más vale bueno conocido”. En ambos elegí la epidural (¿Dolor? No, gracias), y en España, lo primero fue ponerme un enema. Sin sorpresas. Pero en EEUU, parece que eso no se estila, y en su lugar, me dejaron 9h sin comer, lo que tardé en dilatar. Sólo me dejaban comer lo que aquí llaman “popsicles” (-¿Polos, dices? Dame seis). Me habría comido hasta el palo. Sobre todo cuando entró mi marido por la puerta con un bollaco de la cafetería. Eso son ánimos, claro que sí. Y esta vez, ni una manzana siquiera.

Pero bueno, me acaté a las órdenes de la enfermera. Todo bastante serio hasta que entró el médico con una camiseta de propaganda de manga corta y sus bermudas. Vale que estemos en pleno julio, pero me esperaba al menos bata y mascarilla. No sé, típicas cosas que ves en “Anatomía de Grey”.

primerosmomentosNos saludó con una sonrisa de oreja a oreja (claro, tú cabes por la puerta) y echó un último vistazo a los monitores, donde podíamos ver que las contracciones eran más seguidas, aunque yo ya no notaba nada -bendita Ciencia. Encendió un foco para hacerme sentir la protagonista de este musical de Broadway, agarró un taburete, se remangó las bermudas y se sentó enfrente de mí. -Wait, what? Me dije. Casi no me da tiempo a terminarme el último polo como embarazada, y Daniel (aka “husband”) ya me estaba sujetando de una pierna y la enfermera la otra. Bueno, y yo las dos. En España me hicieron cogerme de los hierros de la camilla y subir los codos. Y yo me preguntaba… ¿Esto lo estudian en la universidad o es posterior? En plan “Cuando le toque empujar, suena muy profesional que la digáis que suba los codos”. En fin, empujé y mochuelo fuera. ¿Siguiente?

Recuerdo que, en España, la enfermera se me subió encima y empezó a empujar con el brazo sobre mi abdomen para “ayudar” que el bebé saliera más fácilmente. O algo así. Contando con que la epidural va de caderas para abajo, sentía el codo de la señora perfectamente. Pensé que sería una técnica normal, algo que yo (madre primeriza) no entendía, aunque lo encontré bastante neandertal. Se trata de la maniobra de Kristeller. Nadie me hizo firmar ningún consentimiento y resulta que hay varios inconvenientes al respecto: consecuencias negativas tanto para la madre como para el bebé. Gracias a Dios, no pasó nada y el bebé salió bien (y gratis). Pero me alegro de que aquí no me lo practicaran -aunque depende del Estado donde des a luz, que esa es otra.

IMG_20140827_093532Pudimos irnos a casa dos días después, tras firmar un montón de papeleo y conocer a tropecientas enfermeras (sin exagerar), trabajadores sociales, pediatras, etc. Me llamaron por teléfono por si necesitaba que viniera un experto a casa a ayudarme con el bebé, por si necesitaba una especialista en lactancia, o por si caía en depresión. Y sí, la depresión vino a la semana siguiente, cuando nos llegó la factura del hospital: $9.600. Entiendo que las cosas valgan dinero, pero cuando abrí la carta me di cuenta de que me había equivocado de profesión: tenía que haber creado una aseguradora, o inventado la ventana giratoria, o la técnica de los codos… o ser médico, leches -aunque sea en una serie de televisión. Y si no teníamos bastante, más tarde llegaría otra factura más con los gastos de la epidural.

Y es que el coste de un parto en los hospitales estadounidenses se ha triplicado desde 1996, siendo la media de $9.775 por un parto vaginal (ver fuente), y convirtiéndose en el país más caro para dar a luz.  Un informe de Truven Health Analytics para New York Times reveló que el precio total del embarazo y el cuidado del recién nacido es de unos $30.000 para los partos vaginales y $50.000 para las cesáreas  -aunque los seguros médicos paguen unos $18,329 y $27.866, respectivamente. Aparte de existir un coste independiente para todo, desde una ecografía, a la epidural, a los partos inducidos, o a quedarte una noche más en el hospital.  De hecho, hasta sacarte la placenta puede llevar un coste adicional…

Así que mirándolo por el lado bueno… Por lo menos no tuve que pagar por todos esos botes de orina.

Si te ha gustado esta entrada, no te pierdas este otro post con las Cosas que echo de menos de España en EEUU, entre ellas, la Sanidad, claro.

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2 comentarios sobre “Parir en EEUU no es gratis

  1. Después de leer esta entrada que me ha encantado (mola como lo cuentas), he de hacer una aclaración: parir en España tampoco lo es, simplemente existe otra forma de financiación, en la que mediante impuestos se paga la sanidad, es decir, no te pasan la “receta” para que pagues pero en realidad ya la has pagado.

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    1. Tienes razón, Alicia. Por la sanidad pública es mediante impuestos, pero si vas por la privada y sin seguro médico te cobran unos 1000€ (en mi caso, me lo cubría). Aún así me parece “gratis” comparado con lo que piden por estos lares, porque haciendo cuentas, con una factura de estas, tengo 9 hijos en España…

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