Lactancia materna

De mala leche

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Esta soy yo dándole el pecho a mi hijo el mayor, ahí con menos de 1 día de vida (2012)

Seamos francas. Al principio, dar el pecho a tu bebé, aunque parezca algo de lo más fácil, puede llegar a ser complicado: porque os estáis conociendo, porque no se engancha bien, porque no tiene fuerza (succión débil), porque no sabes cómo colocarle, porque no sabes cómo colocarte , porque no sabes si se está alimentando (o se baja a la cafetería a por un bocata cuando estás durmiendo), porque eres capaz de volverte a casa para darle de mamar y no tener que hacer maniobras en público y enseñarlo todo cual “madre primeriza”.

Y cuando por fin lo consigues (algunas afortunadas, a la primera), te das cuenta de que no hay nada más bonito que amamantar a tu bebé. Bueno, sí. Que te dejen hacerlo. Porque por algún motivo aún desconocido, parece que a algunos les molesta.

1) El Personal de Seguridad del centro comercial está convencido de que una madre dándole el pecho a su bebé daña la imagen del centro. Les encanta mandarte al cuarto de lactancia, que no puede ser más incómodo, aburrido y aislado del resto de la humanidad. Hasta ir al váter es más social que esas habitaciones. Me niego a irme al “rincón de los castigados” teniendo esos sofás entre tienda y tienda, que si llevas algo de suelto hasta te dan un masaje vibrador.

necesidadesbebe2) Las señoras que le darían a tu bebé un biberón con leche en polvo en cuanto te das la vuelta. Es un hecho que con la leche materna cogen peso más despacio, y no digo que la leche en polvo no sea genial (aunque no lleve anticuerpos, por lo visto cada vez las hacen más naturales), pero estas señoras se mueren de ganas por verles rollizos ya mismo. Nada más nacer. Así que no tardan en soltarte la típica frase que toda madre quiere oír (¿verdad?): “Tu leche está aguada”. Toma ya. Si ya de por sí tu cuerpo es una montaña rusa de emociones, sólo te faltaba añadirle un extra con forma de señora.

3) La amiga que tuvo mastitis, bultos, grietas y todo lo peor, y sabe con certeza que a ti también te va a pasar. “-A mí el mío me mordía” te dicen. Y ya vas con miedo de ponerle el pezón en la boca por si te mete un bocao’. Con bebés más mayores, puede que se dé el caso con la dentición (les alivia morder cosas…), pero generalmente, y sobre todo recién salido del hospital, se trata de corregir la postura -a mí me pasó con el primero: conductos obstruidos y demás por una incorrecta succión. Algunas mujeres tienen los pezones más planos que otras (“pezones invertidos” que los llaman) y el bebé probablemente se vuelva loco buscándote el pitorrito. Nada que las pezoneras de Medela no solucionen.  Eso sí, yo eché de menos un/a especialista en lactancia conmigo, al menos los primeros días, para guiarme y no tener que hacerlo todo por instinto, que a veces no es suficiente.

4) La vecina que comparte contigo todo tipo de técnicas erróneas, como cogerte el pezón con el dedo índice y corazón, a modo cigarro; o la de cronometrarlo (no entienden lo de ofrecer el pecho a demanda). Además de recetas para aumentar la leche. Que si las lentejas… que si la cerveza… Hay muchos estudios sobre la materia pero ninguno claro. Lo único comprobado que hace aumentar la producción de leche es ponerle al bebé a succionar: Cuanta más leche se extraiga, más leche se producirá. Toda madre tiene la leche que su hijo necesita. Lo único que hacen algunos de los alimentos que comes es cambiar ligeramente el sabor de la leche.

SONY DSC5) Los malpensados que ven una “teta” y automáticamente le dicen a tu bebé “eso ya es vicio”. No se pararon a pensar que quizás no sólo tiene hambre, sino que quizás tenga sed… Sobre todo de pequeñines, cuando todavía no beben agua. Y no sólo necesidades como esas, sino que quizás busque tranquilidad y la encuentre en el regazo de su madre. En el avión para desentaponar los oídos, o para volverle a dormir si se despierta a mitad de la noche, o para aliviar la dentición, para suplir al chupete dichoso… En fin, millones de razones, y NINGUNA es vicio.

Así que todo aquello que perjudique tu deseo de dar el pecho a tu bebé (y que no derive de alguna enfermedad grave, cirugías, tejido glandular insuficiente… o algo así que lo impida), p’afuera. Lee mucho. Entérate de todo. Y sólo acepta consejos después de cerciorarte que son de los buenos.

Que no te pongan de mala leche.

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Aquí, dándole el desayuno al pequeño (2014)

Bibliografía (donde podrás, además, encontrar un montón de artículos interesantes sobre la lactancia y demás temas de maternidad): Dar de mamar.  |  La Liga de la Leche. | La Leche League International.

Hasta la próxima, mamis. Si os gustó, leed el post de “Una madre lechera, no una madre cualquiera” y no dudéis en compartir si pensáis igual o si os habéis sentido identificadas.

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Un comentario sobre “De mala leche

  1. Qué razón tienes! Y eso ya sin contar que tu niño tenga poco más de tres años y todavía siga mamando. Ahí ya te encuentras con todo tipo de opiniones (incluso la que cree que estás criando a un pervertido…). Y digo yo, si la AEPED estima la edad de destete entre los 2 y 7 años, y sobre todo, si no le he quitado la teta al padre, cómo se la voy a quitar a este, que lo he parido yo!!!
    Un beso♥

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