Escápate / Guías de viaje·Reflexiones

Los “por si acasos”

Aún recuerdo las semanas antes de mi vuelo a Londres, mi destino Erasmus. Me habían concedido una beca para estudiar allí 9 meses y, sabiendo el tiempo bipolar de Inglaterra, no sabía muy bien qué tipo de ropa meter en una sola maleta. Un poco de esto, un poco de lo otro y un poco del por si acaso. Hice y rehice la maleta tropecientas veces, con el fin de que entrara todo.  Y cuando pensé que ya lo había conseguido, entra mi madre por la puerta diciendo “-¿Y esta chaquetita negra? Pega con todo”. Sin decir nada, abrí de nuevo la maleta y la puse encima de lo demás…

La primera noche en la residencia, dormí encima de aquel colchón desnudo. Ni una sábana. ¿La almohada? Un lujo. Ropa tenía para vestir a la residencia entera, pero ni sábanas ni toallas ni trapos de cocina. Así que al día siguiente me fui de compras para la casa. Y para mí, que el “por si acaso” se me había quedado corto.

Se me acabó la beca y me quedé 2 meses más. Después, volví a España. Esta vez, con dos maletas.

Unos años más tarde, conocí al que es hoy mi marido y nos iríamos a vivir juntos a Suiza. Y después, empezaríamos una vida en Estados Unidos. Ahí es cuando me di cuenta de que, para ir a Londres unos mesecillos quise meterme toda la casa en una maleta… Y ahora, que no había “vuelo de vuelta”, el “por si acaso” no me cabía, directamente. Por lo que, en vez de intentar meter un poco de esto y un poco de lo otro, al final terminé metiendo la ropa básica que realmente me ponía (y no todos esos por si acasos que se pasan meses abandonados en los cajones).

De hecho, y tras hacer limpia de ropa que no me ponía desde el instituto, dejé mi habitación en España casi tal cual. Como si no me hubiera tirado horas descargándolos. Así que decidí venderlo todo. Gracias a esas aplicaciones del móvil donde cuelgas fotos de tus cosas y tal… Otras personas podrían darle más uso que yo, mientras yo me sacaba unas perrillas a cambio.ropa_cristinaserrano

Así es cómo en cada viaje, da igual si es para 2 días o para 3 meses, sólo llevo una mochila con cuatro cosillas fundamentales. Reconozco que me gusta mucho la ropa, pero llevando lo esencial, aprendes a combinar y te ahorras facturar una maleta llena de cosas que sabes, desde el principio, que no vas a utilizar. Aunque todo depende de cómo te organices, echa un vistazo a este vídeo:

Ahora, cosas de la vida, las maletas van llenas de pañales y ropa de repuesto para los pequeñuelos de la casa, que aún con lo fundamental, necesitan más espacio que mi marido y yo juntos. Me pregunto si esto cambiará cuando se vayan de Erasmus. Que se lleven una chaquetita negra, por si acaso.

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