DIY·The Mamas & The Papas

Nuestra boda por $8K

Hoy compartiré con vosotros dos de mis tres bodas, y todas con el mismo varón. Sí, has leído bien. Uno americano y otra española, y nos comportamos como auténticos gitanos rumanos con tropecientos eventos aquí y allá. Y es que no es fácil reunir a nuestra gente con un océano entre medias. Y, siendo honestos, con tanto evento, las agencias que los organizan se nos escapaban de las manos. Así que pasé al Plan B. ¿Cuál es ese? Te preguntarás. Pues bien, no tiene más truco que tirarse unas cuantas horas delante del ordenador hasta que tu espalda queda completamente atrofiada con forma de “C” de cásateyacoño. Pero bueno, entre Pinterest, Instagram y el glorioso Google, cuando me quise dar cuenta, me había convertido en una auténtica Wedding planner y esto tenía que contarlo.

lucas_mathewsserranoEl primer evento fue el más normal y a la vez el único que tuvo efectos legales. Embarazada de 6 meses, tuve que volar a España (9h de viaje) a recoger mi visado de prometida, para entrar de nuevo en Estados Unidos con 90 días para poder casarme con el padre de mis hijos. Por fin podríamos permanecer todos juntos en el mismo país sin el límite temporal de 3 meses de estancia –tic tac. Nos dirigimos a un juzgado con dos testigos (mis suegros), todos vestidos con atuendos informales. Bueno va, me eché rimmel. Un juez nos haría expresar nuestro recíproco “I do”, mientras mi hijo el mayor lloraba como un descosío’ por ver a mami llorar. Intercambiamos los anillos y, a raíz de ahí, me convertiría en Mrs. Mathews. Esto es: no sólo sería por fin la esposa del amor de mi vida, sino que mi avanzado embarazo ya podría ser seguido por profesionales médicos. Antes, como turista, no gozaba de seguro médico (ni tenía número de la Seguridad Social, ni permiso de trabajo, ni ná de ná).

Para el segundo evento, esperamos un mes y medio después de dar a luz a nuestro segundo bebé, unos mesecillos después de la primera boda en el juzgado. A éste, en Wisconsin (de donde es mi marido), fui vestida de blanco y mi marido en traje –Oh my God, por fin se pone traje este chico.fam

Para mi sorpresa, mis padres reservaron un vuelo para asistir al evento “a este lado del charco”, además de 5 de mis 6 tíos y el mayor de mis primos. Me sentí realmente afortunada de tener un cachito de mi familia allí conmigo (una pena que faltara mi hermano, recién estrenado como estudiante Erasmus en Holanda). Podremos celebrarlo con el resto de familiares y amigos en la tercera boda, no se alarmen. Pero aún así fue especial porque también conocieron a mi pequeño por primera vez, alegría por partida doble. Se quedaron 10 días así que pudimos enseñarles los alrededores y, cuando se fueron, lloré como una magdalena, o como una cupcake.

Así que allá voy. Así es cómo planeé (¡planeamos!) todo:

1) LUGAR PARA LA CEREMONIA.

Lo primero que tuve que tener claro, como base, era el estilo de boda que quería tener. Conociéndonos, sabíamos que sería simple e informal, en un sitio bonito pero no elegante, y a poder ser, que no fuera muy caro… Quería tener una boda típica americana (pues para una con pasodobles ya tendríamos la siguiente), al aire libre y con los familiares y amigos más allegados -al menos los suyos. Así que empezamos buscando parques nacionales con áreas recreativas y otros parques asequibles de la zona. Finalmente, encontramos uno justo enfrente del río Milwaukee que era perfecto para nuestro pequeño evento: Hubbard Park.

ceremony2El parque estaba “en pelotas” así que,  tras contrastar varias compañías, alquilamos unas sillas de madera para los invitados (60 sillas por $300), de color marrón oscuro. Las había blancas también, además de arcos y otros artículos para eventos que realmente… no necesitábamos. La ceremonia la haría el Pastor de la Iglesia presbiteriana donde van mis suegros, un Reverendo que es amigo de la familia y que vendría también con su mujer e hijos al posterior banquete. Además, mi suegro leyó un poema en inglés a la vez que mi suegra lo traducía al español, así ambas familias pudieron disfrutar de la lectura… Minipunto y punto para el equipo de los Mathews.

carolchristensen_cristinaserranobodaLo siguiente sería encontrar música para la ceremonia, que sólo duraría media hora al fin y al cabo. Tras indagar varias webs con músicos en directo, arpas y demás, contratamos a Carol Christensen. Una violinista con unos 40 años de experiencia que nos dio, además de un toque romántico al evento, un presupuesto bastante atractivo que no pudimos rechazar. Como 1/4 del precio que pagamos por el reverendo, vaya.

2) EL BANQUETE.

reception2El banquete lo celebramos en el mismo sitio donde tuvimos la ceremonia (Hubbard Park Lodge), en un edificio construido con ladrillo y madera, con chimenea, tipo cabaña, que además contaba con una terraza exterior con vistas al parque y al río.  Al estar en el mismo sitio que la ceremonia, omitimos alquilar transporte para llevar a los invitados de un lado a otro. También nos ahorramos el DJ, pues aparte de ser un evento diurno, nos casamos con dos pequeñuelos anti-fiestas, así que llevamos nuestro propio ordenador portátil con una lista de reproducción personalizada (que, sin ánimo de ofender a los DJs, a veces creo que hacen lo mismo…).

Empezamos con un cóctel de aperitivos tipo buffet antes de la comida, que era mayormente un surtido de quesos y salchichas de Wisconsin y un surtido de frutas. Después, llegó la comida. Tuvimos tres menús diferentes, dependiendo del paladar de los invitados:

  1. Solomillo de ternera asado con salsa de pimienta,
  2. Salmón a la parrilla cubierto con salsa de espinacas, y
  3. Menú vegetariano que consistía en pasta al pesto.

cupcakesDe postre, le encargamos unas mini cupcakes artesanales a Ashley Weber (aka Miss Cupcake), una chica remaja dueña de una pastelería pequeñita de la zona con dulces para chuparse los dedos. Unas semanas antes nos dio cita para una degustación y fue complicado elegir los sabores porque todas estaban riquísimas. Además, las decoró con trozos de tronco como bandejas, y una tarta en el medio. Un éxito.

3) INVITACIONES,  REGALOS  y  LIBRO DE FIRMAS.

il_570xN.336751029Las invitaciones las pedimos por internet, en Vistaprint, aunque las personalizamos a nuestro gusto.  También encargamos unas cuantas suculentas y cacti en Etsy (concretamente, de SANPEDROCACTUS) para, con sus nombres, mostrar a los invitados su mesa a la vez que se llevaban un regalito a casa muy natural. Aquellos que no pudieron asistir, se quedaron sin sus plantas, las cuales terminaron en mi casa en unas macetitas re-monas.

IMG_1221Una de las cosas que más me gustó fue el libro de firmas que hizo mi marido artesanalmente (qué apañao‘ es mi chico); diferente, único y súper original. Además, compramos una cámara instantánea por unos $60 online (Fujifilm Instax Mini 7S) y un montón de rollos de película -menos mal que existen packs ahorro en Amazon. La idea era que los invitados se hicieran selfies y las plasmaran en el libro con un comentario, pero alguno se llevó más de 5 fotos de su cara a casa (es que iban muy guapos, yo lo entiendo). NOTA: Me encantó la mezcla de mensajes en inglés y en español según pasaba las páginas al día siguiente.

4) VESTIMENTA (vestidos, zapatos, trajes…).

Este paso fue probablemente el que más ilusión me hacía. A mi lado tuve tres damas de honor: A falta de amigas (todas en España), lo más cercano eran mis 3 cuñadas. Elegí el marrón como color del evento, pues a principios de septiembre, lo encontré bastante otoñal. Así que llevaron vestidos marrón oscuro a la altura de la rodilla, todos diferentes para que fueran cómodas cada una a su estilo. Por otra parte, tres caballeros de honor estarían del lado de mi marido: sus dos hermanos y su padre. Todos con los mismos trajes grises con rayas diplomáticas al igual que el novio (que los conseguimos rebajados en un centro comercial), camisa blanca, y corbata y zapatos de color marrón oscuro, como los vestidos de las damas. Eso sí, tuvieron que pasar por el “taller del sastre” para que fueran a medida.bridesmaids_groomsmen

Mis dos niños irían de gris, como los hombres, aunque con ropa diferente, y calzando Converse, que me encantan tanto para niños como para adultos. Yo me compré un vestido por internet por unos $200, añadiendo unos cuantos dólares por llevarlo a arreglar al sastre. No me valía de pecho tras haber dado a luz recientemente, así que por eso mismo, uno de los requisitos fundamentales era que tuviera el escote con forma de “V” porque me tocó dar de comer al pequeño de un mes y medio en más de una ocasión. Dos meses más tarde lo vendí por internet a una chica de Florida… así que ese vestido ya tiene historia a sus espaldas.

yolancris_cristinaserranoOpté por no llevar tacones, pues la ceremonia iba a ser sobre césped y sólo faltaba que me cayera o algo, que con los nervios nunca se sabe. Así que tras investigar tropecientos modelos, terminé encargándoselos a mis padres en España. Me enamoré de estas cuñas blancas de esparto con encaje en el empeine de Yolan Cris, unas diseñadoras catalanas requetehippies que, sinceramente, me encantan. Tanto tanto que los compré sin probármelos, menos mal que no me equivoqué con la talla… Me costaron 160€, quizás no muy “on a budget” pero mejor estar cómoda que no poder moverte…

5)  BEAUTY (maquillaje, peluquería, uñas…).

No me podía creer que me cobraran más de $100 por peinarme, otros $100 por maquillarme, otros $100 por manicura y pedicura, y otros $150 por una corona de flores que tenía claro quería llevar. Por favor, que soy joven… No creo que necesite tanta restauración, ¿no?

cristinaserranoNada. Me ahorré alrededor de $500 (o más, dependiendo de los salones de belleza) y me compré un rizador de pelo. Me lo dejé suelto y me hice unas sencillas ondas naturales, sin cargarlas mucho. Definitivamente, descarté los recogidos. Ante todo, comodidad. Sabía que mi hijo el mayor me iba a potrear por encima como si mami no fuera la protagonista… Psh! Por favor. Por otro lado, y después de hincharme a ver tutoriales en YouTube, desperté mi lado creativo y me lancé a hacer mi propia corona floral (en este otro post te explico cómo hacerlas paso a paso), la cual creé a base de flores secas naturales que compré en internet, en Dried Decor. Bastante frágil, la verdad, pero única y súper bonita (qué te voy a decir si la he hecho yo…), además de oler genial. Supongo que también terminaré vendiéndola… pero me da un poco de morriña.

Con respecto al maquillaje, yo que no soy de arreglarme en general, no quería ir cargada ni artificial, así que sólo me eché una base, brillo de labios, máscara de pestañas y eye-liner en el párpado móvil. Pensé que si me ponía la raya abajo, iba a terminar con ríos de tinta en las mejillas, por llorona. Por otro lado, tenías que haberme visto pintarme las uñas a la vez que daba el pecho a mi bebé. Eso es pulso y lo demás son tonterías.

6) DECORACIÓN (flores, flores y más flores).

decorationQuería una decoración rústica, acorde con el evento en general. Estuve mirando precios para que nos decoraran las mesas unas floristas profesionales y el presupuesto que nos mandaron por 10 mesas ascendía a más de $600. ¿Es que las flores eran de oro? Pues no. De hecho, se marchitarían tan pronto como las que usamos nosotras por nuestra cuenta… (una pena, pero es así), así que entre mi suegra y mis damas de honor, hicieron unos centros de mesa con frascos de cristal y flores frescas la noche antes de la boda (no sé cómo no aparecieron con ojeras todas…). Además, mi suegra me hizo también un ramo precioso haciendo juego con mi corona, con una mezcla de flores de su jardín, nativas de Wisconsin, girasoles, zinnias, hortensias y demás flores frescas a cual más bonita. Se pateó mercados de flores, pidió permiso al reverendo para recolectar algunas de las flores del jardín de la Iglesia,… En fin, la estoy eternamente agradecida. Los ramos de las damas fueron del mismo estilo aunque ligeramente más pequeños. Y los hombres llevarían en sus solapas florecillas de las mismas características.

7) FOTÓGRAFO.

Creo que esto fue lo más difícil, y a la vez, lo primero que contratamos. No fue tarea fácil conseguir un fotógrafo por un precio razonable, o sea, menos de $1000, pues la mayoría pedían entre $3000-$5000 y realmente me parecía una pasada. Aquí en EEUU no va por evento, sino por las horas que cubren. Sabíamos que el nuestro sería corto, alrededor de 4h, así que jugamos con esa ventaja. Además, no queríamos las típicas fotos de cómo te arreglas en casa, pues íbamos a estar más pendientes de los pequeños que de nosotros.

IMG_20141029_120223También tuvimos que mirar que fuera del mismo Estado, para que no nos cobrara por el billete de avión y estancia en hotel, aunque por supuesto le invitaríamos a comer. Y después de quedar con un par de fotógrafos y ver su equipo, técnicas, experiencia y portafolio, por fin le encontramos y las fotos no podían ser más perfectas y naturales. Prácticamente todas las fotos de este post son copyright suyas. Si te casas en Wisconsin o incluso Illinois (solía vivir en Chicago), no te arrepentirás si le contratas: John Ciciora. Hasta el pendrive con las fotos originales es una monada (ver foto). Y nos regaló un álbum también.

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Ahora, cual wedding planner, toca ponerse manos a la obra para la tercera y última de nuestras bodas (en mayo de 2015), que quiero tanto a este chico que no me vale con casarme con él una sola vez… ni dos… Y para mi sorpresa, encontré esto en internet, que si es cierto, estamos en el medio entre terminar tirándonos de los pelos y amarnos toda la vida.

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