Embarazo

Verdades verdaderas sobre los recién nacidos (y sus padres)

Si te gustó el post de “Verdades verdaderas sobre los niños”, hoy vengo a meterme un poco con los recién nacidos, esas criaturas chiquitinas que en un abrir y cerrar de ojos ya te sacan una cabeza.

Sé que soy una llorona por emocionarme cuando sonríen por primera vez, cuando agarran un juguete por primera vez (y se golpean con él en la cabeza repetidas veces), cuando se sientan por primera vez (y seguidamente pierden el equilibrio y terminan rodando), cuando gatean (o se arrastran como soldados) o cuando dan su primer pasito… Y ya cuando les ves jugando con otros niños en el parque, te preguntas… ¿Qué ha pasado con el tiempo?  Ahora lo estoy viviendo otra vez con mi segundo pequeñuelo, y tenía que mencionar un par de cosillas de esta etapa para que no caigan en el olvido. ¿Y los padres? ¡Ja!.

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1) LES PESA LA CABEZA.

Tienen la cabeza tan desproporcionadamente grande comparado al resto del cuerpo que hemos tenido que aprender a sujetar eso primero y a decir a todo el mundo que la sujete cuando se los dejas coger -si se los dejamos, que el instinto protector llega a márgenes insospechados, sobre todo con los primeros hijos.

2) SON FEOS, joer, SON FEOS.

reciennacido_cristinaserranoBueno, todos menos el mío, claro. Que para una madre, su hijo siempre va a ser el más guapo. Pero según los expulsamos, seamos honestas… Aparte de que estar súper delgaduchos, que parece que se van a romper al cambiarles el pañal, o al cambiarles la ropa, algunos vienen con la cabeza apepinada, son bizcos (ok, no enfocan), tienen un color de piel extraño (ok, la bilirrubina), rojeces, sequedades, granos (a veces parecen espinillas, aunque no lo son), ojeras, ojos saltones, marcas por todas partes…

En fin, vale que hayan estado 9 meses nadando en líquido amniótico, pero podían haberse arreglado un poquito para la ocasión… Supongo que esperaremos a que les pongan los pies en la cara para la típica sesión fotográfica de studio donde les duermen plácidamente en un cajón, en una cesta o en un gorro de ganchillo.

3) NECESITAN ROPA DE REPUESTO… SIEMPRE.

Es decir, sus cacas viajan. Se salen del pañal con bastante facilidad, llegan al rincón más recóndito y traspasan cualquier pantalón, camiseta o chaqueta que les pongas… No hay un quitamanchas que erradique completamente una mota de hez de un recién nacido… Así que, hermanos pequeños: que sepáis que estáis usando ropa que ha estado cubierta de esa pasta líquida amarillenta más de una vez.

Llevarás mil modelitos en el bolso y no sólo cambiarás pañales como nunca (y coleccionarás las cajas porque ni tú ni tu marido os acordáis de reciclarlas), sino que además podrás aprovechar el “ruido blanco” de la lavadora para dormirles… porque estará funcionando muuuy a menudo.

4) NO LES IMPORTA EL RUIDO (de hecho, les gusta).

cochecitos_cristinaserranoNo sólo el de la lavadora. Les debe dar igual la fiesta que se están perdiendo a su alrededor (lo cual está probado que no es tan ruidoso como vivir en nuestro vientre), dormirán con su hermano mayor jugando con los cochecitos sobre su espalda… cuando estés pasando la aspiradora, con la tele puesta, o si estás hablando en alto en la misma habitación. Es como si se les taponara los oídos o algo. De hecho, un día en un partido de voleibol, se quedó dormido con Lady Gaga de fondo y su canción de Applause a todo meter, que es cualquier cosa menos una nana. Un aplauso… (¡Ja!).

5) TE ENGANCHAN  EL PELO CON TODAS SUS FUERZAS.

pelo_cristinaserrano¡Yijaaaaah! (adelante, lee el grito ninja cual ninja). Piensas que al ser tan pequeños, serán completamente indefensos. Pero empiezan a alardear esos bracitos al aire y en un abrir y cerrar de ojos… ¡zas! Se agarran de tu pelo  y te inmovilizan. Tienes que abrirles el puño dedo por dedo para que te dejen en libertad. Lo mismo pasa con los collares, bufandas, pendientes…

6) EL AGUA DEL BAÑO HA DE ESTAR A 40ºC.

Ni uno más, ni uno menos. No sólo meteremos un termómetro en la bañera sino todos los juguetes de goma que ahora avisan de si el agua está demasiado “hot”. Si está un poco fría, le echamos caliente… y viceversa. No vaya a ser que se hierva el niño a 41ºC o se congele a 39ºC. ¿Qué clase de mala madre eres? Por favor.

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Probablemente, ésta sea una de las frikadas de los recién estrenados papis, así como hervir los chupetes cada vez que se caen al suelo.

7) LOS BRAZOS DE MAMI CALMAN TODOS SUS LLANTOS.

llorar_cristinaserrano¿Cuántas veces le ha cogido la abuela o el padre y no paraba de llorar, y luego llega mami y se le pasan todos los males? Admito que me encanta cómo lo ven todo borroso pero enseguida reconocen a su madre, por el olor materno o por lo que sea.

8) SE TIRAN PEDOS DE ADULTO.

“Yo no he sido, ha sido el niño”. ¡Ja! Benditos gases inocentes.

9) SON ABURRIDOS, PERO AÚN ASÍ TENEMOS QUE GRABARLES EN VÍDEO.

Quitando la diversión de los pedos de adulto, el resto es: comer, dormir y cagar. No esperes más de ellos. Eso sí, son multitarea y hay veces que hacen las 3 cosas a la vez. Y cualquier cosa que hacen merece la pena grabarlo en vídeo y llenar la memoria del móvil.

Con el tiempo, volviendo a esos vídeos, te darás cuenta de que son todos semi-idénticos, que realmente no hacían nada especial, y que son un tostón que sólo quieres ver. Deberíamos dejar de atormentar a  familia y amigos con esas cosas que sólo nos impactan a nosotros… Pero es que son tan graciosos cuando… ehh… mueven los brazos… ¿verdad?

10) TIENEN LOS PIES MÁS BONITOS DEL MUNDO.

Por favor. ¿Por qué los pies se vuelven tan horrorosos con el paso de los años con lo preciosos que son cuando somos bebés? Esos deditos tan perfectos… Merece la pena fotografiarlos y pasar unos cuantos minutos hasta que cortamos todas esas uñas microscópicas temiéndote lo peor -como se siga moviendo, me hago un llavero con su pulgar.

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11) ACUMULAN PORQUERÍA EN CADA UNO DE SUS PLIEGUES.

Cuando es la hora del baño encuentras toda clase de tesoros entre sus pliegues: desde leche en la papada (¿leche? ¿o debería decir queso Philadelphia?) a las pelotillas de algodón que se han hecho una casa en sus axilas. Sin olvidarnos de cómo algunos de mis pelos terminan siempre enredados en sus genitales y en las tres mil capas de ingles que se forman junto con los muslos.

12) VERIFICARÁS SI RESPIRA CUANDO DUERMA MÁS DE LO NORMAL.

“-Cariño, ¿crees que está bien? Lleva durmiendo más de 3 minutos”.

thomasComo padres súper protectores, no sólo nos acercamos a 1cm de su cara para oír su respiración mientras duerme (hemos oído tantas historias que es mejor ser precavido) o le alumbramos con el móvil cuando está a oscuras, sino que le levantamos por la noche cada 3h durante el primer mes de vida porque la enfermera nos dijo que le podía dar un bajón de glucosa si no le daba el pecho frecuentemente. Yo habría preferido dejarle dormir, pues si no llora, es que está satisfecho, ¿no?. Pero bueno, supongo que ayudó a que me subiera la leche…

13) NO SE PARECEN EN NADA AL BEBÉ QUE SERÁ EN 6 MESES.

Y ni mucho menos se parece a nadie de la familia… Ni el color de los ojos ni el color del pelo será el mismo. Crecen súper deprisa, dejan la ropa pequeña en dos días, y cuando te quieres dar cuenta, ya no tienes a un recién nacido en casa sino a un niño pidiéndote zumo constantemente.

14) SE ASUSTA CON LOS ESTORNUDOS.

No es que yo estornude como un dinosaurio (¿y cómo estornudan los dinosaurios?), pero cada vez que lo hago, se asusta y llora. Así es. He aprendido a tragármelos para que no pegue el pobre esos saltos de pánico instantáneo. Y si estornudo en forma de pedo, le echo la culpa a él de nuevo y listo.

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