Lactancia materna

Una madre lechera, no una madre cualquiera

…No doy leche merengada, como aquella vaca tan salada… pero tengo otros atributos…

1) “MISS CAMISETA MOJADA”.

Y no precisamente en la versión sexy. El primer mes como madre lactante, usé unas conchas de plástico que me dieron en el hospital, que se usan dentro del sujetador para proteger los pezones de los roces y para “salvar” la leche que gotea mientras alimentas al bebé del otro pecho (reflejo de eyección) o cuando estás usando sacaleches. Es un buen invento para no desperdiciarla… Pero no me podía tumbar boca abajo (ni boca arriba…), ni agacharme… porque se salía por los agujeritos esos para que circule el aire. Así que más de una vez he salido a la calle con dos cercos en la camiseta -como cuando te vistes en la piscina y tienes todavía el bikini calado. Bueno, peor.

2) COMPETICIONES DE FOTOS DE TODA LA LECHE QUE TE SACAS.

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Foto de Kerry M Roeder en TLC (The Lactation Club) of Dubuque

Y dar envidia a otras madres que no se han sacado tanto hoy porque han mandado al sacaleches a la mierda, probablemente (¿soy la única que odia esas máquinas del infierno o qué?). Para mayor efectividad y tener más probabilidades de ganar este concurso ficticio que me acabo de inventar, has de mostrar estas fotos en todos los “grupos de madres” de las redes sociales en los que eres miembro y escribir en la descripción lo orgullosa que estás de ser una auténtica vaca lechera madre lactante. Claro que sí, no es fácil (ni divertido) ser ordeñada… Todo sea por el bien de los peques en nuestra ausencia.

3) LO HACES TODO CON UNA MANO Y UN PIE.

Has sabido explotar tus habilidades como madre lactante hasta tal punto que ya puedes andar por la casa (y en la calle, en el centro comercial, y hasta cuando vas al baño) con el bebé pegado al tetamen. Y si antes cogías el mando de la tele con los pies cuando no te apetecía levantarte del sillón, ahora uno de tus pies ha desarrollado un súper poder y se ha convertido en tu mejor aliado. Entre él y la mano que no sujeta al bebé, recogéis todos los juguetes del suelo en un periquete sin dejar de alimentar al pequeño… Así es. Además, has aprendido a comer con una mano sin que se te caigan los macarrones en la cara del bebé -aunque a veces no tengas tanto éxito. No pasa nada, madre lactante, ese bebé es guapo hasta cubierto en salsa boloñesa.

4) SE TE OLVIDÓ CÓMO ERAS ANTES DE TENER LECHE.

Ya no me acuerdo de cómo era mi vida antes de tener que cambiarme los discos absorbentes constantemente. De hecho, ahí están mis antiguos sujetadores en el cajón, que cada vez que los veo me río (¿cómo es posible que fabriquen esa mini talla?). Claro, que me río bajito porque algún día volveré a usarlos… Y ganas no me faltan, porque los sujetadores para lactantes son los más feos de la historia. Con clips y colores aburridos. Bueno, quitando aquel negro de encaje que vi en H&M, el cual pagué llorando de emoción… Por lo demás, si alguien tiene un sujetador bonito de lactancia, que se ponga en contacto conmigo inmediatamente.

5) TE HAS QUEDADO DORMIDA CON EL BEBÉ EN BRAZOS.

¡Mamá está casi dormida… otra vez!

Lo reconozco. Hay veces que estoy tan relajada que me quedo dormida, y cuando abro los ojos, me doy cuenta de que estoy con la teta al aire, y me encuentro al pequeño en otro mundo, con cara de éxtasis, y tumbado encima de mí prácticamente inconsciente. Como si hubiéramos estado toda la noche de “botellón” y nos hubiéramos desmayado a la vez.

6) HAS OLVIDADO ALTERNARLAS Y AHORA ERES ASIMÉTRICA.

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Debería haber prestado más atención a eso de alternarlas…

-¿Cuál me tocaba ahora? Ésta parece que está más llena… Vamos a ver… Uy, creo que era la otra, ahora que me acuerdo estaba dándole la izquierda cuando has entrado por la puerta y…

Sí, eso pasa. He probado algunos “trucos” como ponerme gomas del pelo en la muñeca derecha cuando me toca darle el pecho derecho, o un clip en el tirante del sujetador para recordarme que era el turno de ésta y no la otra, etc. Pero es irremediable, lo olvidamos y hay veces que terminamos con una teta más grande que la otra. Así que cruzamos los dedos para que se levante de la siesta súper hambriento para darle las dos y salir de dudas.

7) EL SHOW DE LA LECHE EN SPRAY.

A veces (y las veces que pasa, me parto), el bebé se aparta tan rápido que la leche sigue saliendo disparada a modo spray, por varios conductos y así, sin verlo venir, termina el pobre con la cara (y la ropa) llena de leche por todas partes… A veces sólo ves que se está mojando y no sabes por dónde viene… Luego te das cuenta de que hay un hilito de leche casi invisible pero súper potente mientras el pequeño sigue con los ojos cerrados esperando que lo soluciones.

8) TE HAS CALLADO MÁS DE UNA VEZ ANTE PERSONAS CON COMENTARIOS POCO AGRADABLES SOBRE LA LACTANCIA.

Lo que tenemos que luchar (a veces, en silencio) las madres lactantes con aquellos que no la apoyan, que la encuentran ofensiva o que afirman daña la imagen pública. Hasta cuando eres discreta, siempre hay alguien que te mira “raro” cuando das el pecho en público. Si te sientes identificada, tienes que leer este otro post donde me desahogué para que no nos pongan “De mala leche”.

Por otro lado:

9) TE ENCANTA QUE COMENTEN LO BIEN ALIMENTADO QUE ESTÁ TU BEBÉ.

Menos mal que siempre hay gente que sabe apreciar el esfuerzo de una madre lactante, que está disponible las 24 horas para su bebé, ya sea para alimentarle o para calmarle -sí, el pecho de mami es mágico. Y cuando te dicen lo rápido que está creciendo, lo grande que está tu bebé, que qué le das para que esté tan lindo… Ahí te das cuenta de que, después de todo, estás haciendo un buen trabajo… y te sientes feliz, satisfecha y orgullosa de haber podido ofrecérselo, aún teniendo otras opciones en el mercado. Porque no, no es fácil, y me atrevería a decir que a veces es incluso bastante esclavo

Hasta la próxima, mamis. No dudéis en compartir si pensáis igual o si os habéis sentido identificadas. Y por favor, escribidme si hay algo más, como madres lactantes, que añadiríais. Acepto propuestas de padres “lactantes pasivos” también 🙂

NOTA: La fuente tan original de la portada EXISTE. Está localizada a las afueras de Asciano, Italia.

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