DIY·Educación

Cómo evitar que los niños se pierdan

Todos estamos de acuerdo en que es mejor no perder a tu hijo y tenerle siempre cerca, y como padres, siempre estamos pendientes de ellos. Pero nunca se sabe, y es mejor prevenir que curar, sobre todo en sitios concurridos como centros comerciales, parques de atracciones, museos, aeropuertos, playas, etc.

Cuando trabajé en El Corte Inglés, más de una vez vi a algún niño con el número de teléfono de sus padres escrito sobre la mano. Esta pulsera, aparte de ser una cucada que puedes personalizar a tu gusto, la puedes meter en el bolso y usarla tantas veces como sea necesario. No hace falta que tatúes al niño con Pilot cada vez que vais a comprar…

El verano pasado, mi marido y yo fuimos con los niños a un concierto de jazz que organizaba el Ayuntamiento de la mini-ciudad donde vivimos en Iowa. Mi hijo mayor por entonces tenía 2 años y no sólo se negaba a sentarse en el carrito (que decidió delegar a su hermano pequeño) sino que tampoco era partidario de dar la mano. Pero cuando vamos a sitios aglomerados, especialmente donde la gente es el doble de alta que él, me pone nerviosa que ande por su cuenta y lidere él el camino entre la multitud. Así que le dije a mi marido “Vamos a ver qué pasa si no nos ve”. Por supuesto, nosotros no perdimos el contacto visual y le seguíamos con la mirada, pero llegó un momento en que se dio la vuelta y él no nos vio. En cuestión de segundos, le cambió la expresión de la cara a la vez que aceleraba el paso deshaciendo su propia ruta en nuestra búsqueda. Pasó por delante de nosotros y no nos vio. Casi no le reconozco. Se había perdido y había entrado en pánico. Le seguí llamándole a gritos, pero no me oía. Empecé a apartar a la gente casi sin modales, pues no sólo no podía correr con su hermano en la mochila portabebés, sino que llegó un punto en el que él serpenteaba entre las piernas adultas y me llevaba metros de ventaja.

Cuando por fin le alcancé, me sentí la peor madre del mundo. Menudo susto se llevó el pobre (¡y yo!). Si pudiera expresarse, seguramente habría descrito ese momento como el día más tenso y agobiante de su corta vida. Pero en su lugar, sólo me abrazó como muestra de desahogo y desde entonces, siempre nos da la mano.

Está estudiado que cuando los niños se pierden entran en pánico, experimentan episodios de ansiedad, angustia y bloqueo mental. Por lo que, aunque se sepan su nombre de memoria y la dirección de dónde viven, el teléfono, etc., lo olvidan todo en el momento en que se ven solos y pierden de vista a sus padres. La ansiedad normalmente se manifiesta en forma de nerviosismo y aceleración respiratoria, y el bloqueo mental como una incapacidad para pensar y/o hablar. Según los psicólogos, es importante transmitirles firmeza y seguridad, e intentar hacerles entender que en estos espacios es mejor ir de la mano y evitar el peligro. Pero si tus hijos son como el mío, que hasta que no le ve las orejas al lobo, no razona, entonces hazte con una pulsera de estas… por si acaso.

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