Lactancia materna

¿Qué puede causar una baja producción de leche?

¿Cuántas veces hemos oído lo de “dale el pecho hasta que se te acabe la leche”? Pues bien, somos nosotras quienes deciden cuándo se acaba. Nuestra producción de leche no llega a término “de repente”, como se creía antiguamente. Es importante saber que, salvo casos específicos, todas las madres podemos dar el pecho a nuestros bebés (otra cosa es que decidamos no hacerlo o que tengamos alguna enfermedad que lo impida) y que la producción de leche no se “corta” de la noche a la mañana por arte de magia… Aquí os dejo una serie de causas:

1. Complementar con leche de fórmula. Producirás más leche cuanto más pecho le des a tu bebé. Si en vez de ofrecerle el pecho, le das otro tipo de alimento (papillas, biberones…), éstos sustituirán a tu leche y dejarás de producir esas cantidades.

2. Confusión del pezón con las tetinas.  No recomiendan que utilices biberones, chupetes y pezoneras mientras das el pecho porque la succión de éstas comparada con tu propio pezón es diferente, más suave, por lo que es fácil que se acostumbren a succionarlas y rechacen volver a hacer el “esfuerzo” de sacar leche de ti. Incluso con la introducción de cereales (sin dejar de dar el pecho), aconsejan darlos en papilla con cuchara y no con biberón. En cuanto a las pezoneras, en su caso, se utilizarían al principio sin que su uso se prolongue demasiado. Además, la sensación de poder (volver a) dar el pecho sin esos trozos de silicona… es increíble.

3. Alimentación programada. Al principio, los bebés tienen que estar alimentados a demanda, empezando desde el momento del nacimiento y tan frecuente como lo pidan, tanto de día como de noche. Así tu producción de leche estará “personalizada” a lo que necesite tu bebé.

4. Bebés dormilones, o dejar que duerma toda la noche del tirón demasiado pronto. ¿Un bebé recién nacido que no se levanta por la noche? Suena bastante bien, ¿no? Sin embargo, antes de que tengas la producción de leche establecida, aconsejan que no pasen más de 2h entre “comidas” para que consigas una producción óptima al principio y luego, con el tiempo, vayas bajando o subiendo la dosis regularmente.

5. Acortar el tiempo cuando estés dándole el pecho. Lo típico que dicen que se amamanta durante 15 minutos es aproximado. Hay bebés que en 5 minutos están llenos y otros que tardan más de 15. Espera a que sea él quien se retire cuando esté satisfecho, e intenta no interrumpir sus “comidas”. Recuerdo hablarlo con una enfermera que me decía “es como si te quitaran el plato de macarrones de la mesa antes de que termines de comerlos”.

6. Ofrecerle sólo un pecho. Si tu producción ya está bien establecida y el bebé está ganando peso, o si tienes el pecho desigualado, o demasiada leche en uno de ellos, está bien “bloquear” el otro. Si no, llegará un momento en que sólo produzcas leche del pecho que ofreces, lo cual muchas madres lo encuentran más cómodo porque se apañan más por un lado que por otro.

7. Problemas anatómicos o de salud en el bebé. Hablamos de trastornos en la succión por posibles disfunciones motoras en la boca en aquellos niños que nacieron con fórceps o prematuros (cuyas mandíbulas apenas tienen fuerza para mamar); aquellos que tienen el frenillo de la lengua corto (anquiloglosia); labio leporino; etc. Es posible saber si el bebé se está alimentando gracias a los regalitos que nos dejan en sus pañales. Si no son continuos, puede que se esté dando alguno de estos casos, así como aquellos bebés que se tiran una hora pegados y no te vacían los pechos porque realmente no están succionando o tienen la succión débil. Esto hace que la producción baje, pues no están tomando (no pueden) lo que su cuerpo necesita. Aquí los expertos aconsejan extraer la leche con un sacaleches para saber con exactitud cuánto toma. Si no, siempre se puede buscar y aplicar otras medidas paliativas para que la madre mantenga la lactancia.

8. Problemas anatómicos o de salud en la mamá. Puede ocurrir que la madre sufra desde estrés a anemia incontrolada, hipotiroidismo, placenta retenida, hemorragia postparto, desequilibrio hormonal, o incluso pezones planos o invertidos. Nada de esto facilita una perfecta lactancia.

9. Consumo de tabaco o alcohol. Dicen que la cerveza hace que produzcas más leche, pero no está comprobado. Por otro lado, hay estudios que muestran que el alcohol inhibe la secreción de prolactina (hormona que interviene en la producción de leche) durante unas dos horas. El Dr Carlos Beccar Varela, en su libro “Lactancia materna, guía profesional”, dice que las dosis de 0.5 gramos por kilo materno por día no causan problemas al bebé. Dosis de 1 gramo por kilo y por día o más deprimen el reflejo de eyección (expulsión) de la leche, además de no ser bueno para el bebé…

En cuanto al tabaco, puede darse una reducción en la producción de leche cuando la madre fuma mucho (más de 20 cigarros al día), además de inhibición del reflejo de eyección y síntomas físicos en el bebé, tales como náusea, calambres abdominales, vómitos y diarrea. Sin embargo, y eso que estoy súper en contra del tabaco, parece que si la madre fuma un par de cigarrillos al día y amamanta a su bebé, no se ha probado que haya riesgo para el pequeño. Eso sí, recomiendan que se fume lejos del bebé, nunca durante las tomas e intentar reducir el número de cigarrillos. En resumen: Sabemos que la nicotina es adictiva, y el humo contiene al menos 3800 componentes, por lo que no sólo es malo para la madre, sino para los fumadores pasivos.

10. Introducción temprana de sólidos. Algunas madres creen que dándoles sólidos antes ayudará a que “duerman toda la noche” pero hay estudios que demuestran que no hay diferencia entre los patrones de niños que toman sólidos antes de acostarse y los que no. La leche materna es el único alimento que tu bebé necesita los seis primeros meses. La introducción de sólidos vendrá más tarde, pero esto no significa el final de la lactancia materna; no la sustituirá, sino que la complementará.

11. Volver al trabajo antes de que la producción de leche esté bien establecida, normalmente 6-8 semanas después de dar a luz. Hay madres que al regresar al trabajo abandonan la lactancia materna parcial o totalmente porque el tiempo del que gozan ya no es el mismo. Hoy en día contamos en casi todos los países con unas condiciones para las mamis que trabajan, como las bajas por maternidad, modalidades de trabajo a tiempo parcial, guarderías, instalaciones en el trabajo para extraer y almacenar la leche materna, incluso pausas para la lactancia materna, que ayudan a seguir alimentando a nuestros bebés con nuestra leche. Pero para eso hay que hacerse amiga del sacaleches, y no a todas las mamis nos gusta…

12. Rápida pérdida de peso de la madre.  Es verdad que aconsejan consumir más calorías de lo normal mientras se amamanta para satisfacer las exigencias adicionales relacionadas con la fabricación de la leche. Perder peso rápidamente tras dar a luz puede ocasionar una falta de esas calorías extras y esto puede influir en la cantidad de leche que se produce. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con la alimentación en sí: Hay muy poca diferencia entre la leche de una mujer con una dieta sana y la de una mujer mal alimentada. De hecho, si la dieta de la madre es pobre en calorías, su organismo suministrará las que hagan falta, gracias a las reservas adquiridas durante el embarazo o incluso antes. No aconsejan perder más de 2kg al mes, y siempre a partir del segundo mes tras el alumbramiento.

13. Previo aumento de pecho (cirugía). Las incisiones que se hacen por debajo del pliegue del seno o a través de la axila no deberían suponer un problema. Sin embargo, el método más popular, que consiste en practicar una incisión en forma de “sonrisa” alrededor de la areola, tiene más posibilidades de causar problemas, por el tema de los nervios que puedan haberse dañado durante la cirugía. Sólo pensarlo, me entran escalofríos.

14. Desarrollo glandular insuficiente (en raras ocasiones). Descartando los anteriores casos, hay veces que la producción de leche sigue siendo difícil o incluso imposible. Y es que existe una cosa más, la llamada hipoplasia. Se trata de una condición en la que el tejido mamario simplemente no se desarrolló durante la adolescencia. No tiene nada que ver con el tamaño, sino con la forma. Y tampoco esta condición privará a la mami de poder amamantar a su bebé; simplemente requerirá de una atención extra tras el parto para conseguirlo. Si sospechas que pudiera haber un fallo de lactancia de naturaleza glandular, revísalo con tu médico para descartar que pudiera tratarse de esto, o si lo fuera, poder buscar una solución lo antes posible.

Si decidiste amamantar a tu bebé, espero hayas encontrado esto útil para tu vida como lactante. Parece que nunca tenemos suficiente información y nos pasamos los días buscando solución a nuestros problemas. Menos mal que nuestro conocimiento cada vez es mayor y tenemos el privilegio de contar con internet (a diferencia de nuestras madres y abuelas…) y podemos detectar cualquier cosilla a tiempo. Happy Breastfeeding.

Fuentes: World Health Organization (WHO). |  La Leche League International.  |  Breast is Best.  |  BebeCenter. | Crianza Natural.

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