Educación·Reflexiones

La generación que ni estudia ni lo intenta

Si metemos en una trituradora la historia de nuestro país, nuestras tradiciones y nuestra cultura en los últimos 40 años, te saldrán preguntas con inmediata respuesta como ¿Cuántos de vosotros tenéis abuelos –incluso padres- con carrera universitaria? Según el INE, en España ya en el año 2012, un 47,3% de hombres y un 44% de mujeres de 25 a 64 años tenían un nivel de formación correspondiente a 1ª etapa de Educación Secundaria o inferior (primaria). Aunque el grupo de 55 a 64 años es el que tiene menor nivel de estudios (alrededor del 65% completaron únicamente los estudios de Primaria). Franco hizo mucha pupa.

Pero salimos del agujero y remontándonos a los años 80, tampoco era fundamental tener una carrera universitaria para encontrar un buen trabajo. Me alegro por aquellos que tuvieron esa suerte. Luego llegó la crisis y se hizo imposible conseguir empleo, así que la gente empezó a matricularse como locos y a continuar sus estudios, aunque teniendo unas tasas tan altas de desempleo no se notó mucho el cambio. Ya no es suficiente con una carrera, ni con un máster, ni con idiomas. Piden experiencia, y si no la tienes, piden que trabajes gratis para ganarla; reducen los sueldos pero te dan el doble de tareas; si aún existen los contratos, son temporales; por no hablar de los recortes de plantilla y la gente que se ha quedado sin trabajo a unos cuantos años de la jubilación. En la actualidad, pocos son los afortunados que están satisfechos con lo que tienen en España. Y los que lo son, aguantan carros y carretas “por si acaso”. Pero ahí están las estadísticas que manifiestan que en España en 2012 los adultos con título universitario o equivalente tenían una tasa de paro del 14% frente al 31,2% de los adultos desempleados que dejaron los libros antes de los 16 años.

Muchos, por diversos motivos, hemos emigrado directamente. Y considero que mi generación ha sido y es la que ha alcanzado el mayor nivel académico en la historia de nuestro país, aunque a veces necesitemos más para dejar el “nido” de la casa de nuestros padres. Pero cuando pensábamos que con la crisis ya habíamos tocado fondo, aparecen los ya bautizados como “ninis” (el 25.8% de españoles de entre 16 y 24 años que ni estudian, ni trabajan) que han hecho que volvamos a bajar la media en educación y que seamos casi los últimos en Europa (por no ampliar el campo geográfico). ¿Exagero? Echa un vistazo a este vídeo:

Por favor, y se quejaban mis profesores de cuando hablábamos en clase…

En general, no veo que esta generación de estudiantes estén haciendo mucho por enriquecerse(nos). Todo lo que las escuelas puedan ofrecer, en general, no parece que les importe demasiado. E intento buscar la raíz de esta situación como el dilema de quién llegó primero, si la gallina o el huevo. Y pienso para mis adentros, ¿De quién es la culpa del fracaso escolar? ¿De los estudiantes que no están motivados, que no saben qué quieren, que tienen una edad difícil, que son incapaces de hacer un esfuerzo, que no les gusta nada? ¿De los padres? ¿Del profesorado?

Como en todas las profesiones, claro que hay profesores que hacen bien su trabajo, que tienen vocación, que se interesan por sus alumnos, que les ayudan y que de hecho, quieren que éstos aprendan -sin conformarse con que aprueben. Luego ves casos en los que terminan dándose de baja por depresión por los cuatro sinvergüenzas que les hacen la vida imposible. ¿Y qué hacen los padres? Probablemente, no tengan ni idea de lo que su angelito haga cuando sale de casa, o de con quién se junta, o de si prefiere estar en el parque que en clase. ¿Y qué hace el Gobierno? Proteger al menor.

Por otro lado, también existen aquellos profesores desganados que no hacen nada porque sus alumnos tengan éxito –dejando a un lado el típico “me tiene manía” o “me ha suspendido”, que van a trabajar con pocas ganas, que leen el libro en voz alta en vez de explicarlo, y que no saben contestar las dudas al instante. Esto hace que se sospeche sobre si su formación fue escasa, o es que probablemente se han sacado las oposiciones en cualquier parte del país al azar y les ha tocado enseñar una asignatura en la que no están muy especializados, por llamarlo de alguna manera. No es raro que, como consecuencia, se cree un desinterés por parte de los estudiantes -si no es un abandono inminente. Claro que, es un hecho que antes se reprimía al alumno y ahora cualquier cosa que llegue a oídos de los padres, será la culpa del profesor -si es que se atreven a remitir la situación por la que discrepan. Algo falla y creo que en eso estamos todos de acuerdo.

El abandono temprano del sistema educativo y la incorporación a la vida laboral con 16 años puede que sea la opción de algunos, si por desgracia no tienen los recursos para continuar su educación o necesitan de ese sueldo, por bajo que sea. Pero contando con que la escolarización en España está financiada por el Estado y por tanto, sólo hay que pagar por los libros (que a veces se reutilizan de estudiante en estudiante) y demás material, no entiendo cómo no se fuerza motiva a los niños a continuar formándose, aunque no quieran. Señores, que la enseñanza postobligatoria también es gratis.

Retrotrayéndome a mis 16 años, reconozco que mi nivel de madurez era bastante limitado como para saber con certeza las repercusiones que llevaría dejar de estudiar. Y personalmente, nunca se me destacó como alumna ejemplar. Mis padres me llevaban a clases extraescolares de matemáticas, suspendí cualquier clase relacionada con ciencias antes de entrar en Bachillerato, y terminé una carrera de 5 años en 8 (con un año en el extranjero de por medio “poco exitoso” académicamente hablando). Pero era consciente de que la vida da muchas vueltas y creí sería mejor estar preparada, costara lo que costara –y hablo de tiempo y esfuerzo más que de dinero, que en España las carreras cuestan una media de 1000€ al año, y no $20.000 al año, como en Estados Unidos.

Aún con esas tasas tan elevadas, en este estudio comparten la proporción de individuos de Norte América que llegan a la Universidad, aunque no completen esos estudios, y agárrense: un 99% de los ciudadanos americanos han empezado una carrera universitaria. Los que consiguen acabarla optan por un puesto de empleo en el que ganarán cerca del doble que una persona que sólo tenga los estudios cursados en el instituto. No significa necesariamente que sean mejores trabajadores o que tendrán un mejor trabajo, pues también depende del tipo de persona en cuestión y sus cualidades, pero sólo las estadísticas ya son alarmantes… sobre todo puestas junto a las españolas:

La educación en España es obligatoria entre los 6 y los 16 años. Ahora, viviendo en Estados Unidos, me doy cuenta de que donde en España marcamos ese “mínimo legal” (que a mi parecer es pronto), en Estados Unidos es más bien un “límite moral” donde uno mismo se impone llegar a la universidad, por lo menos. Según un estudio sobre el desempleo juvenil en España llevado a cabo por el BBVA, “España destaca por su elevada tasa de abandono escolar temprano, entendida como el porcentaje de población entre 18 y 24 años que no ha completado la educación secundaria superior (o de segunda etapa) y no sigue formación alguna. (…)Tan solo Malta (38,0%) y Portugal (34,3%) exhiben tasas superiores a la española (30,6%).”.

Hace unos meses le daba clases de español a una chica de instituto en Iowa, que no era precisamente una estudiante notoria ni sabía qué quería ser “de mayor”, pero tenía claro que quería ir a la Universidad. Realmente, pensándolo, no hace falta saber a qué se va a dedicar uno el resto de su vida (aunque algunos lo tienen claro), sino dibujar la idea de futuro que parece que en España la tenemos un poco nublada. La niña del vídeo anterior que dice “que trabaje mi marido, yo no” (1’37”), después de todo lo que hemos luchado las mujeres por posicionarnos en el mercado laboral, me mata. Y el que quiere ser futbolista, también. Claro que, con esos sueldos, yo también me lo planteo. Por no hablar de la poca disciplina, poco respeto y poca vergüenza que muestran, sabiendo que están siendo grabados.

“Abandonar el sistema educativo antes de completar la enseñanza secundaria superior dificulta la transición al empleo de los jóvenes y conlleva repercusiones negativas y persistentes sobre su carrera laboral, tanto porque carecen de los conocimientos considerados básicos para acceder al mercado de trabajo, como por su menor propensión a participar en acciones formativas a lo largo de su vida laboral.”.

¿Qué está pasando? Algo tiene que cambiar antes de que sea demasiado tarde. Necesitamos mostrarle al mundo que tenemos recursos y que sabemos aprovecharlos. Porque sabemos, ¿verdad…?

Fuentes: MEC. | INE. | BBVA. | El Mundo.

Si te ha parecido interesante, aquí tienes otro post sobre “Si hubiéramos prestado atención en clase de inglés”.

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Un comentario sobre “La generación que ni estudia ni lo intenta

  1. Muy acertado. De todas formas, independientemente del nivel de estudios, creo que es una cuestion de esfuerzo y de ambición. Aunque la generación de nuestros abuelos o incluso nuestros padres, no han tenido tantas posibilidades por circustancias ya sean personales, económicas o políticas, ha sido una generación que ha salido de una dictadura y con esfuerzo y ambición han pasado de comer toda la familia de un mismo plato, a crear una sociedad mucho más “acomodada”. Sin embargo las nuevas generaciones que ya no hemos vivido ninguna complicación, no hemos visto que sea necesario el esfuerzo para vivir bien.
    De esta manera estamos creando una sociedad con chavales que se piensan que la buena vida surge de la nada, y un aumento del machismo entre los y LAS adolescentes.

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