Educación·The Mamas & The Papas

9 maneras de prevenir una rabieta (La de los niños y la tuya)

Translated from the original post at Parents.com, written in English by Melody Warnick from American Baby.

El otro día leí este artículo y, teniendo en cuenta que un monstruo se ha comido a mi niño de 3 años, las rabietas aparecen prácticamente todos los días y cualquier consejo es poco. De hecho, hoy me ha montado una porque quería entrar en una óptica con las bolsas de la compra y todo. Me cuesta imaginar qué se le pasará por la cabeza exactamente. Así que si estáis pasando por la misma situación, aquí tenéis la traducción al español; bastante entretenida. No dudéis en dejarme un comentario con vuestras experiencias (nunca viene mal saber que tu hijo no es el único que está pasando por esta fase tan única) y vuestros trucos, si los hay 🙂 Allá va:

Un niño en medio de una rabieta puede que te haga llevarte un berrinche a ti también. Pero por lo visto, la mayoría de los expertos coinciden en que mantener la calma es la clave para desactivar a un niño emocionalmente sobreexcitado. “Perder los estribos no sólo empeora las cosas sino que crea el resultado que esperabas evitar desde el principio” dice Hal Runkel, un terapeuta con sede en Atlanta, padre de dos hijos y autor de ScreamFree Parenting. Que los padres exploten de vez en cuando es normal y no marcará a los niños de por vida. Pero con algunas estrategias de afrontamiento, te evitarás dos rabietas a la vez: la tuya y la de tu hijo.

1ª solución: Tiempo Muerto (time-out).

¿Por qué funciona para tu hijo?: Al darle a tu hijo un breve “time-out” (un minuto por cada año que tenga) en una habitación separada, podrás eliminar una de las principales razones por la que se está comportando como un loco, que es: sacarte de tus casillas. “La gran mayoría de las veces, sus rabietas son para llamar la atención y tener el control” dice Carl Arinoldo, PhD, un psicólogo infantil y coautor de Fundamentos de Crianza Inteligente. “Un actor no llega al escenario y actúa para una sala vacía.” Además, el tiempo por sí solo detiene esa espiral emocional para que vuelva a su ser más rápidamente.

¿Por qué funciona para ti?: Esconderte detrás de una puerta cerrada por unos minutos te da tiempo para relajarte. Podría decirse que es el castigo por perder los estribos. “Yo les digo a mis hijos: ‘Siento haberte gritado. Me voy a mi habitación para tener un tiempo muerto y poder calmarme'”, explica Katie Baird, madre de tres hijos, de Flower Mound, Texas . “A veces aporrean la puerta porque quieren entrar, pero normalmente les hace gracia que mamá tenga que tomarse un tiempo muerto.” Ya sea leyendo, meditando o en internet, cinco minutos a solas te ayudará a recuperar la perspectiva y el control.

2ª solución: Guerra de cosquillas.

¿Por qué funciona para tu hijo?: Reírse no sólo relaja el estado de ánimo sino que proporciona una liberación física por toda esa tensión -una que no implica patadas y golpes. Cuando Megan, la hija de 3 años de Robin Alexander-Keenan, estaba empezando a perder los nervios en un vuelo transatlántico de 11 horas, su madre le levantó los brazos por encima de la cabeza y empezó a contarle las costillas. “Al llegar a cinco ya se estaba partiendo de risa y yo igual” dice Alexander-Keenan, de Haswell, Inglaterra. “Ahora, cuando se me cruza el cable a mí, ella hace lo mismo conmigo.”

¿Por qué funciona para ti?: Por algo dicen que la risa es la mejor medicina; desde hace tiempo se conoce su capacidad para reducir el estrés. De hecho, un estudio reciente demostró que hasta pensar en reírse libera betaendorfinas, un analgésico natural en el flujo sanguíneo. Si jugar al monstruo de las cosquillas con tu pequeño no ha hecho que tú también te rías, cuenta chistes o lee un libro de humor mientras duermen la siesta.

3ª solución: Respirar profundamente.

¿Por qué funciona para tu hijo?: Incluso los niños pequeños pueden aprender a reconocer cómo se siente su cuerpo cuando se exaltan -cuando tienen calor, cuando les pica algo, cuando tienen agujetas… Y pueden aprender a contrarrestar esos sentimientos respirando profundamente. En un momento de calma, enseña a tu hijo a fingir que está soplando la vela de una tarta cumpleaños; entonces, la próxima vez que veas que empieza a enfadarse, puedes utilizar una palabra clava como “velas” para recordarle que tiene que hacer un descanso para respirar.

¿Por qué funciona para ti?: Tratar la rabieta de tu hijo hace que tu sistema nervioso entre en estado de crisis pero estas respiraciones lentas y profundas apagan esas señales de emergencia. “Si en vez de gritar, te paras y respiras profundamente, se calmará el sistema del despertar de tu cuerpo”, dice Mary Sheedy Kurcinka, autora de Raising Your Spirited Child. “A continuación, puedes decirte a ti misma: ‘No lo hace aposta. Está molesto, pero yo no tengo porqué estarlo también'”.

4ª solución: Usar las palabras.

¿Por qué funciona para su hijo?: Para un niño de un año,  no ser capaces de encontrar la palabra adecuada puede exacerbar su frustración, por lo que en su lugar, recurren a morder a su hermana mayor. Pero si le ofreces palabras para describir sus sentimientos, junto con un poco de empatía, se sentirá mejor. “Cuando digo: ‘Sé que estás molesto porque es hora de irnos’ o ‘Sé que querías ese juguete y te has enfadado con mami porque no te lo he comprado’, siempre noto una expresión de alivio en su cara”, dice Sachia Logan, madre de tres hijos, de Independence, Missouri. “Es como si estuvieran diciendo: ‘Sí, eso es exactamente lo que estaba pensando.'”.

¿Por qué funciona para ti?: Simplemente decir en voz alta: “Estoy muy enfadada ahora mismo”, valida tus sentimientos y aclara que tienes que dejar de relacionarte con tus hijos por un momento. Además, si sólo lo utilizas en ocasiones, puede que haga que tu hijo se detenga. “Puede valernos para que nuestros hijos sepan cómo nos sentimos y cómo nos afectan sus comportamientos”, dice Hal Runkel.

5ª solución: Acceder a tu lado creativo.

¿Por qué funciona para tu hijo?: Cuando tu hijo está empezando a alterarse, dale unas ceras y papel para que pueda hacer un dibujo de cómo se siente. Incluso sólo unos garabatos negros enfadados será una manera saludable para que exprese sus emociones, y sabrá que estás prestando atención a cómo se siente.

¿Por qué funciona para ti?: Conseguir ser creativa dibujando, escribiendo o tocando un instrumento es la manera perfecta para desconectar, y puede canalizar las frustraciones del día de una manera más fructífera. Para Stephanie Elliott, saber que se va a pasar la noche blogueando acerca del comportamiento molesto de sus niños disminuye su irritación por un rato. “A veces hasta me digo en voz alta: ‘¡Esto lo tengo que escribir!’ y es casi como que tengo que llegar al ordenador inmediatamente y sacarlo para afuera”, dice esta madre de tres, de Woodridge, Illinois. Un bonus es que los lectores ofrecen comentarios útiles y muestran simpatía cuando tienes un mal día.

6ª solución: Ofrecer una recompensa.

¿Por qué funciona para tu hijo?: Cuando los niños están aprendiendo a controlar su comportamiento, un incentivo extra no hace daño. Mete una canica en un frasco cuando logren evitar una rabieta, con la promesa de que 10 canicas trae premio. Puede que les haga recapacitar y se lo piensen dos veces antes de “explotar”.

¿Por qué funciona para ti?: A todo el mundo le gustan las recompensas por su buen comportamiento, por lo que si tienes tu propio frasco, te valdrá para llevar la cuenta y reconocer que tu paciencia mejoró. “Si tenías un problema cabreándote delante de tus hijos, y ya has empezado a respirar hondo y a beber agua para calmarte, ¿por qué no te vas a un spa como recompensa?” dice Linda Pearson, una enfermera practicante en Lakewood, Colorado, y autora de The Discipline Miracle.

7ª solución: Contar hasta 10.

¿Por qué funciona para tu hijo?: Contar hasta 10 advierte a tu hijo de que su comportamiento es inaceptable sin necesidad de tener que darle una lección. Además, le da una cantidad fija de tiempo para la transición de una actividad a otra, por ejemplo: de acaparar el camión de juguete a llegar a compartirlo, o de alterar al perro a acariciarlo con delicadeza.

¿Por qué funciona para ti?: El tipo de concentración que necesitas para contar despacio hasta 10 en medio de una batalla con tu hijo te da tiempo a calmar tu cabreo. “Cuando tu hijo te está volviendo loca, si puedes hacer una pausa antes de responder, hará que elijas mejor cómo reaccionar”, dice Runkel.

8ª solución: Tómatelo con calma.

¿Por qué funciona para tu hijo?: Cantar cualquier tontería, hablar con acento raro o pretender que eres la malvada madrastra de Cenicienta es el equivalente de los padres a soltar una broma en medio de una tensa reunión en el trabajo: Te hace recordar que la situación no es tan grave como parece. “Cantar, o algo así, desplaza el área del cerebro que tu hijo tiene en funcionamiento y puede calmarle”, dice Mary Sheedy Kurcinka. “Rompe el hielo.”

¿Por qué funciona para ti?: Hacer el tonto hace que te quites la cara de enfadada. “Una forma en la que interrumpo las rabietas es poniendo canciones para niños mientras bailo haciendo el tonto”, dice Vicci Radake de Fenton, Missouri, madre de un niño de 11 meses. También ha intentado esta técnica con los niños de la guardería. “Me da un chute de energía y hace que los niños se olviden de por qué lloraban.”

9ª solución: Ir a tu lugar favorito.

¿Por qué funciona para tu hijo?: Los niños tienden a centrarse en una sola cosa, por lo que si llevamos su mente en dirección a algo más agradable, se olvidarán por qué estaban tan molestos. Cuando Calvin Charles, de 2 años de edad, se pone a llorar de repente, su madre, Jessie de Brigham City, Utah, dice: “Vamos a pensar en algo que te haga feliz. ¿Qué te hace feliz?” Según llora Calvin, Jessie va ofreciéndole sugerencias, como ver a un gatito, recibir un abrazo de su hermano pequeño o comer bombones, hasta que algo le hace sonreír y él comienza a hablar de eso.

¿Por qué funciona para ti?: Que mentalmente te lleves a un sitio que te encanta es, de alguna manera, como meditar -te calma y te centra. Cuando las tensiones domésticas son demasiado, Carri Perry, madre de cinco hijos, de Gilbert, Arizona, se encierra en el baño, cierra los ojos y piensa en la playa. “Es como estar de vacaciones durante 10 minutos pero sin quemarme; y salgo renovada y lista para resolver todas sus cuestiones.” Incluso cuando no te puedes escapar detrás de una puerta cerrada, simplemente respira hondo y trata de imaginar durante 30 segundos tu lugar favorito (esa cabaña en las montañas, un campo de flores) para aliviar el estrés.

¿Qué te ha parecido? Acabo de probar lo de contar las costillas y atención todo el mundo: Ha funcionado. Ya me contaréis qué tal os ha ido a vosotros. Mucha paciencia y ¡Hasta pronto!

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