Educación·Reflexiones

¿Celos entre hermanos?

A la hora de tener un segundo hijo, mucha gente se pregunta qué se le pasará por la cabeza al hermano mayor. Si tendrá envidia de su hermanito, si los celos le cambiarán la personalidad de algún modo, o si habrá rivalidad entre hermanos.

Este sentimiento puede desarrollarse tanto de pequeños como de mayores, y yo tengo una pequeña teoría al respecto (Psh! ¿Pa’ qué estudiar Psicología?), aunque he leído algún artículo que otro al respecto y parece que no soy la única: A veces los padres cometen pequeños errores que “encienden” esa competencia entre hermanos. Por un lado están las comparaciones: “mira qué bien se porta tu hermano”, “aprende de tu hermana, que siempre saca buenas notas”, etc. Esto es un fallo bastante importante a tener en cuenta, pues a veces no nos damos cuenta cuando hacemos comentarios del estilo y nos olvidamos de que cada persona es diferente. Las comparaciones pueden perjudicar la autoestima del menos afortunado. Por otro lado, están los padres que sobreprotegen al pequeño frente al mayor y obvian que cualquier trastada es culpa del mayor porque el pequeño es eso: “el pequeño” y “no sabe lo que hace”. Ahí me incluyo yo. Mi hijo el mayor es un trasto, y desde que su hermano era un recién nacido, ya le metía los dedos en los ojos como “muestra de cariño”, por lo que a día de hoy, si están los dos jugando y el pequeño se pone a llorar, asumo que el mayor ha hecho alguna de las suyas… Aunque a veces no sea así.

Estos errores que cometemos los padres pueden repercutir en nuestros hijos de tal manera que se refleje en su personalidad cuando sean mayores. Y una mala experiencia puede afectarle de por vida.

La diferencia de edad entre hermanos también es un factor importante, pues jugaremos con diferentes estrategias según el nivel de entendimiento del hermano mayor:

hermanosSi se llevan poco (entre 1 y 2 años), es poco probable que el mayor sepa lo que está pasando (creo que mi hijo se pensaba que mi barriga gestante era así siempre y que todas las barrigas se llamaban “hermanito”, hasta la suya propia). Se adaptará bien a la llegada del bebé porque ÉL también lo es. Su sentido de la percepción y su nivel de comprensión no están del todo desarrollados, al igual que su memoria tampoco alberga grandes cantidades todavía. Aunque notará que mamá ya no es 100% suya, ni siquiera tendrá recuerdos donde no exista su hermano pequeño. Todas sus memorias serán con él. Como inconveniente, personalmente, yo lo encontré bastante más complicado de lo que me lo imaginaba en mi cabeza (“oh, vamos a tenerles seguidos para que sean automáticamente compañeros de juegos”), pues ambos estaban en pañales, se despertaban por la noche, no sabían hablar ni expresar lo que querían por ningún otro medio que no fuera el llanto… y el cansancio que esto conlleva es simplemente agotador. Pero el momento en que de hecho juegan juntos, aunque parezca imposible, llega. Y por ahora, celos ninguno.

Cuando la diferencia entre hermanos es de 3 a 4 años, el mayor ya sabe lo que es un bebé. No sólo pondrá la mano en la tripita de mamá para notar las pataditas de su hermano, sino que más adelante podrá ser partícipe en la crianza de éste, pues ya es mayor para colaborar (tirar pañales a la basura, darle el biberón, darle juguetes… o incluso un beso fraternal). Aquí, sabiendo que el mayor es mucho más autónomo e independiente a esta edad, es fundamental que a la llegada del bebé, se le implique en estas actividades y no se le deje apartado, pues aún sigue siendo un niño pequeño que necesita atención. Ser su protector hará que supere una peligrosa etapa de celos que fácilmente podría aparecer, pues eso de “compartir” a mamá y papá no suena tan bien como parece.

Para aquellos papis que desean ir a por el segundo hijo cuando el primero tiene 5 o más años… La ventaja primordial es que han podido dedicarle al primero toda la atención del mundo y ahora con el segundo, pueden experimentarlo de nuevo. Esperar un lustro es casi como volver a empezar, como si se viviera la experiencia de ser “padres primerizos” de nuevo. El que hasta entonces fue “hijo único”, entiende a la perfección la llegada del nuevo integrante y se convertirá en su protector casi por naturaleza, además de un apoyo y modelo a seguir, probablemente. Como inconveniente, y aunque suene mal, el pequeño podría convertirse en el “mimado de la familia” (el mayor ya sabe cómo hacerlo todo, y el pequeño… tan frágil…). Además de que el mayor es “demasiado” mayor como para jugar con el pequeño a las mismas actividades.

7yeargap_mamamathewsMi hermano y yo nos llevamos 7 años y mi madre está encantada; siempre dice que la ayudaba un montón, que le podía dejar conmigo mientras ella se duchaba, que le cambiaba los pañales, que le sentaba con mis peluches como si fuera uno más de mis “alumnos”… Para el hijo único, una personalidad fuerte, independencia y autonomía (aunque estemos hablando de un niño, al fin y al cabo) siempre van a ayudar en esta transición de ser sólo uno a ser dos. Pero cada persona es diferente y lo único remediable es la labor de los padres como papel fundamental en esta tarea. Es muy típico nombrar los celos cada vez que le entra una rabieta al mayor (“lo hace para llamar la atención”) pero comentarios de este estilo podría perjudicar su relación con sus padres, o incluso con “el nuevo” de la casa.

En todos los casos existen ventajas e inconvenientes, además de excepciones, a los que hay que sumar las condiciones económicas, familiares y laborales de los padres que deseen “atreverse” a tener un segundo hijo. Eso sí, la relación entre los hermanos no se puede estudiar de manera aislada sino que va unida a la calidad de la relación entre los padres con los hijos. Si uno de los hijos se siente rechazado porque todos los abrazos y elogios van hacia su hermano, al final terminará odiando el destrono y lo reflejará negativamente en forma de celos, cuando realmente quien lo está haciendo mal son los padres.

En mi opinión, si ya un bebé desestabiliza el hogar, hay que tener presente que lanzarse a por el segundo podría (en la mayoría de lo casos) descontrolar toda rutina que tuvieras anteriormente: ruido en la casa, horario de comidas, pañales, lloros, levantarse por la noche, desorden en general… No es fácil, y tampoco lo es estar pendiente de aquellos pequeños actos o comentarios que afecten psicológica o emocionalmente al hermano mayor. Esos dos hijos te sacarán de quicio, pasarás un tiempo hasta adaptarte a la nueva adquisición, quizás optes por bañarles a la vez para ahorrarte tener que hacerlo por duplicado ahorrar agua, o intentarás dormirles a la vez para por fin poderte comer un helado sin compartirlo con ellos que no se despierten entre ellos, o puede que incluso seas tan tonta como yo de irte de compras para ti y terminar con modelitos para ellos -y que además, hacen juego.

A la larga es gratificante, de verdad que lo es, y tener un amigo que además es tu hermano, es algo que no se puede explicar con palabras. Sin embargo, como padres, tenemos que colaborar para que esa relación entre hermanos sea envidiable… pero para otros, y no entre ellos.

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