Españoles en el extranjero·Maternidad·The Mamas & The Papas

Madres españolas vs. Madres americanas.

¡Hola amigas! Este post es una sátira de todos los tópicos a los que me he enfrentado siendo mamá en España y ahora viviendo en Estados Unidos. Por supuesto que al final del día, todas somos mamis y todas nos apoyamos entre nosotras, aquí y allí. Pero hay unas cuantas diferencias culturales que quería compartir con vosotros. Todo con sentido del humor, claro.

EL POSTPARTO

Mamá española:

Empecemos por el principio: Tener un bebé en España es, cómo decirlo… Gratis (epidural incluida, si se solicita) y quedarse en la camilla del hospital hasta que sea necesario, también. La mamá española recibirá a sus familiares y amigos en el hospital el mismito día que da a luz. Vendrán con regalos para el bebé y para la madre, ropita y bombones por todas partes, algún visitante vendrá con cervezas también, y se quedará hasta por la noche como si la madre no necesitara reposo, pero oye… Un día es un día, ¿no?.

Probablemente, tratará de enfundarse en una faja post-parto nada más llegar a casa para no mostrar al mundo la flacidez con la que le han dejado esos 9 meses de ensanchamiento. Quizás opte por darle el pecho a su bebé, pero tendrá mil ojos encima, y poca gente especializada que le ayude a mantener la lactancia materna activa. Optará por continuar la “tradición” de ponerle pendientes a su hija recién nacida, así como de bautizarla, aunque la última vez que haya pisado una Iglesia fuera hace veinte años.

Mamá americana:

La mamá americana se hará una sesión de fotografía preparto, otra cuando el bebé nazca, otra cuando el bebé cumpla un año, etc etc. Sus familiares y amigas (sólo mujeres) le organizarán una megafiesta, más conocida como Baby Shower, semanas antes de salir de cuentas. Invitaciones incluidas, globos, comida, y por supuesto, regalos para el bebé. Pero sólo el primero, los posteriores embarazos ya no vendrán con fiesta. Dará a luz previamente habiendo meditado si quiere hacerlo en un hospital dentro del Estado donde su seguro médico le cubra parte de esos servicios, o en casa con una ‘doula’ (asistente con experiencia en nacimientos que proporciona información, apoyo físico y emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el postparto). Le darán la opción de circuncidar a su bebé varón, como se ha venido haciendo durante décadas, lo cual también pagará.

Meterá al bebé en su sillita del coche nada más darle el alta en el hospital (después de que las enfermeras hagan un chequeo de si el arnés está bien enganchado) y lo llevará del asa de casa al coche y del coche a cualquier lado. Saldrá a la calle, a comprar, a visitar a su amiga, etc. con una camiseta básica que no esconde lo más mínimo su paso por el embarazo. Aunque tiene la presión social de cubrirse cuando amamanta a su bebé, para lo cual tendrá una especialista en lactancia, ayudándole constantemente durante las primeras semanas postparto.

 

LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS

Mamá española:

La madre española le compra a su hijo un baby (que no es un bebé, sino una camisa de cuadros extra larga para que no se manche la ropa), y le lleva al colegio del barrio, donde permanecerá hasta que le toque ir al instituto, también del barrio, y luego a la universidad (si llega), probablemente súper cerca de casa también. Así, la madre española le hará la comida a su hijo todos los días y éste vivirá en su casa hasta que haya ahorrado lo suficiente para independizarse. Con carrera o no, probablemente terminará trabajando en algo que no le gusta, y ganando poco. Siempre hay excepciones, claro.

La mamá española se preocupa porque no hagan peyas y por lo general, se conforma con que aprueben con un 5. Si el niño no va bien en alguna asignatura, la madre española le meterá en clases extraescolares (inglés y matemáticas son las más solicitadas), alternando con los días de fútbol. La madre española ayuda a su hijo a meter los libros en la mochila, pesada como ella sola (la mochila, no la madre), que el niño llevará y traerá todos los días.

Hay niños que comen en casa, y niños que comen en el comedor del colegio, la comida que les ofrezcan allí. Las madres españolas se reunirán en la puerta del colegio hasta que suene la campana y salgan sus hijos, los cuales quedarán en el barrio unas horas más tarde, para jugar a globos de agua, comer gusanitos, ir a casa de Jorge a jugar a la PlayStation, etc. (Espera… que ahora tenemos móviles). Los deberes pueden esperar.

Mamá americana:

Ya desde la temprana edad en que los hijos entran en la guardería, la madre americana ya ha empezado su búsqueda exhaustiva de cuál es considerado el mejor método de aprendizaje vs. los miles de dólares que se irán a ese centro mensualmente. Comprar la bolsa de tela para llevar su comida (o mejor dicho, “menú equilibrado”) al cole, ropa de repuesto, kit de supervivencia, etc. ya entraban en sus planes desde que parió y le inscribió en la lista de espera para empezar el cole en unos años.

Es importante que tu hijo vaya a un colegio con buena reputación para que tenga éxito en la vida. Hay que tener visión de futuro y estudiar las escuelas en el área, su ránking a nivel estatal o incluso nacional. Nada de ir cargado a clase, pues en el instituto tienen sus propias taquillas en el pasillo. Más tarde, la madre americana se dejará una pasta en comprarle un vestido o un traje a su hija/o para el baile de fin de curso (Prom), donde elegirán los reyes de baile, que normalmente serán los niños más populares.

Por otro lado, podría decirse que el objetivo de la madre americana con respecto a su hijo es que éste estudie una carrera, se case, se compre una casa gigante, y tenga hijos. Las universidades cuestan una media de $25,000 al año, y los deportes son súper importantes. No pasa nada si al niño no le gusta estudiar… sabe que terminará yendo a la universidad. Y da igual lo que estudie, conseguirá un trabajo en cuanto termine la carrera, aunque no tenga nada que ver con lo que estudió. Y sí, los obreros, fontaneros, electricistas… también tienen carrera universitaria.

 

SALIR DE FIESTA

Mamá española:

La mamá española reducirá relativamente sus salidas nocturnas cuando se convierta en mamá, aunque seguirá yendo de terraceo en las noches de verano -con niños incluidos, o no, depende del plan.

No renunciará a las fiestas del pueblo, ni a pillarse un buen pedo de vez en cuando. Se maquillará, se pondrá tacones y saldrá de vinos sobre las 23.00h o cuando termine de cenar y acicalarse. Eso sí, terminará en un local con música alta, llegando a casa de madrugada. Los niños pueden quedarse en casa de los abuelos, tranquilamente.

Mamá americana:

La mamá americana planea cuándo será el ansiado “Mom’s  Night Out” (una noche de sólo mamis), se lo comunicará a su marido con antelación para ver si no coincide con un partido de fútbol americano que quería ver con sus amigos en el bar. Se quitará las mayas de hacer yoga por primera vez esta semana y se pondrá unas zapatillas, unos vaqueros, una camisa, y un bolso pequeño porque hoy no tiene que meter las toallitas, los pañales, la botella de agua, los snacks, las tiritas, los juguetes, las cremas, etc.

Quedará con un par de amigas sobre las 6 de la tarde para charlar en una cervecería y probablemente empezar un juego de mesa. Si ha tenido suerte de que el marido se queda en casa con los niños, probablemente regrese a casa un par de horillas después de medianoche -¡desfase! Si no, volverá a las 2 horas de haber salido, porque la niñera le está cobrando $15/hora. Puede que dentro de un mes tenga la suerte de poder salir a tomar una cerveza otra vez.

 

EL PARQUE

Mamá española:

No es raro ver a los niños acompañados de sus abuelos en el parque, más que de sus padres, pero cuando la mamá española lleva a su hijo al parque, puede ser prácticamente a cualquier hora del día. ¿Son las 20.00h un día de verano? El parque está lleno de niños. ¿El niño pega a otro niño? Su madre le da un grito desde el otro lado del parque “¡Carlos! Ay… Es que hoy no ha dormido la siesta…” le comenta a su amiga, mientras comparten una bolsa de pipas. “¡Venga, coge tu balón que nos vamos!” le avisa de un lado al otro de la estructura de madera con forma de barco con un único tobogán pinturrujeado con graffittis. El niño patalea, la madre se lo lleva de la mano, y hasta mañana, amigos.

Mamá americana:

En el parque hay diferentes grupos de madres americanas. Las que se conocen todas entre ellas y quedan para hacer playdates con los niños, las que no se relacionan con otras madres, las que dan el pecho a sus hijos y las que no, las que tienen carrito para salir a correr, las que van con un remolque, las que llevan a su hijo con una mochilita para bebés a todas horas, las que dan comida orgánica a sus hijos y las que llevan una caja de Golden Fish. Sea la madre que sea, es un status social constante. Sí, se juntan y cotorrean como las madres españolas, pero nunca oirás una voz en el parque. Y no verás un niño allí más tarde de las 6pm (18.00h para que nos entendamos).

La madre americana se acerca a su hijo, que acaba de cruzarle la cara al otro, se agacha a su nivel y le dice “We don’t do that, honey, please apologize to your friend” (o lo que es lo mismo: “nosotros no hacemos eso, cariño, por favor pide perdón a tu amigo”). ¿Que ha sido el otro el que le ha cruzado la cara? “-Oh honey, say ‘no thank you’ and walk away, maybe he doesn’t feel like playing with you right now and that’s OK!” (parrafada: “oh, cariño, dile ‘no, gracias’ y aléjate, puede que no tenga ganas de jugar contigo ahora mismo, pero está bien”). O comentan que no saben qué le pasa a su hijo, que nunca jamás ha pegado a otro… Porque está claro: Mi hijo no pega.

¿La hora de irse? “5 minutes, buddy!“. Como si supieran qué son cinco minutos a su temprana edad.

 

LAS FIESTAS DE CUMPLEAÑOS

Mamá española:

Si la madre española ya se ha cansado de los HappyMeals del McDonald’s (sitio muy poco probable, por no decir impensable, para un cumpleaños organizado por una “madre americana”), siempre nos quedará celebrarlo en casa con un par de niños del cole y un montón de globos en el suelo que ellos mismos pueden explotar sentándose encima. El éxito de un cumpleaños en España se mide por la comida. No necesariamente sana (total, no se cumplen años todos los días). Si los niños se comen lo que hay en el plato, seguramente los padres asistentes al evento te copiarán la idea la próxima vez. No pueden faltar en la mesa embutido y Pelotazos.

Mamá americana:

El éxito de las fiestas de cumpleaños se mide por la cantidad de detalles en los que la madre lleva pensando durante semanas. Por ejemplo, si tu hija está enamorada de la película de ‘Frozen’, el cumpleaños entero tendrá globos, servilletas, platos, vasos… con la cara de Elsa. ¡Ah! Y su correspondiente tarta y muffins cubiertas con frosting azul (y la cara de Elsa, eso es, acertaste), que seguramente sea lo único “poco saludable” en la mesa, pues habrá desde brócoli crudo a pimientos de colores con tres mil salsas a elegir, y por supuesto, sándwiches de mantequilla de cacahuete con mermelada (o PBJs). La niña del cumpleaños, probablemente vaya disfrazada de Elsa, para que quede bien claro quién es la que cumple años aquí. No sólo ella recibirá regalos de sus invitados (cuantos más, mejor, más popular) sino que los otros niños se llevarán a casa un recuerdo de aquella fiesta (un paquete de ceras, un juguetito, un bote de burbujas…).

 

EL MÉDICO

Mamá española:

La mamá española llevará a su hijo al médico siempre que tenga cualquier síntoma anormal, hasta que sea capaz de reconocer para qué son todos los jarabes que ha venido coleccionando en los últimos años. Entonces, no le hará falta estudiar Medicina en absoluto: Mamá sabe que necesitas un Dalsy o un Apiretal con urgencia porque mira qué caliente estás. Siempre hay una farmacia cerca, con sus cruces verdes características, de luces epilépticas. Si los síntomas son “alarmantes” (véase, algo que una tirita no cura), la madre española llevará a su hijo a Urgencias, sea una tos agarrada o que se ha cortado un poquitín el dedo con un folio.

Mamá americana:

La madre americana llevará a su hijo al médico sólo cuando le toque revisión. A no ser que se rompa una pierna, el niño no pisará el médico más veces. Se le mide y se le pesa en casa. Se compran jarabes y pomadas en Walgreens (donde también puedes imprimir fotos, comprar comida y juguetes)  y se pide consejo médico por internet en las redes sociales “Mi hijo se ha metido algo en la oreja y no lo puedo sacar, ¿Qué hago?” a lo que tres mil madres contestan con anécdotas similares o sus propios remedios caseros: “Intenta con una gota de SuperGlue en un bastoncillo para los oídos… y nos cuentas”.

Sin ir más lejos, mi hijo tenía un año y medio cuando se hizo su primera brecha en la frente (corriendo, se tropezó y se dio con el pico de la chimenea de ladrillo). Sangraba sin parar, pero mi suegra hizo que parara la hemorragia con una toalla mojada. ¿Médico? No. ¿Puntos de sutura? No. En casita todo es más barato. Mi marido se rebanó el pulgar cortando cebollas y que le dieran dos puntos de sutura le costó $600 (con seguro médico). ¿El nacimiento de mi hijo el pequeño en EEUU? Aquí te lo cuento.

 

LOS IDIOMAS

Mamá española:

La madre española habla con sus amigas sobre cómo su hijo Jaime va a un colegio bilingüe y le ponen en casa los dibujos animados en inglés. Jaime sabe contar hasta 10 en inglés y su mamá cree que ya es bilingüe. Cuando Jaime vaya al instituto, se sacará el diccionario de inglés en medio del examen de verbos irregulares, y aprobará con un 5. Jaime mandará su currículum vitae a una oferta de trabajo diciendo que tiene un nivel avanzado de inglés, pero tartamudeará cuando le pregunten cómo se llama. Su madre seguirá diciendo que su hijo es bilingüe. La madre española sabe que hablar inglés es importante en la vida y le apuntará a su hijo a clases particulares para que aprenda a contar hasta 20. Una década más tarde, el hijo se irá de Erasmus a algún país de Europa y finalmente su nivel mejorará ligeramente, pues su grupo de amigos allí seguirá siendo nativos de España.

Mamá americana:

La madre americana habla con sus amigas sobre cómo su hijo James va a un colegio bilingüe y que si ve la tele, que apenas la ve, son dibujos animados en español. James sabe contar hasta 10 en español y su mamá cree que ya es bilingüe. Cuando James vaya al instituto, probablemente no elija estudiar español como optativa, pero si lo hace, aprobará con un A+ (la mejor nota posible), así como el resto de asignaturas. James mandará su resumée a una oferta de trabajo diciendo que tiene un nivel avanzado de español, pero tartamudeará cuando le pregunten cómo se llama. Su madre seguirá diciendo que su hijo es bilingüe. La madre americana cree que Europa está mucho más evolucionada en este sentido y le contará a otras madres cómo su amiga que vive en Suecia sabe hablar dos idiomas desde que era un bebé, y la vergüenza que ella siente de sólo hablar inglés, un idioma que hablan 840 millones de personas en el mundo.

 

LA MODA

Madre española:

Todo irá haciendo juego. La mamá española conjunta, se va de compras como terapia, se para a ver los escaparates de las tiendas, critica la ropa de las famosas, y a veces también la de sus amigas. Si la mamá española tiene ingresos normales, comprará en tiendas como H&M, Mango, Zara, Stradivarius o Pull&Bear (o incluso el maravilloso Primark), y aprovechará sus temporadas de rebajas. Si su economía es próspera, pegará el salto a los grandes departamentos de El Corte Inglés, conocidos por todo español viviente, o se dará una vuelta por Amichi, Massimo Dutti, Ralph Lauren, etc. Todo adornado con bolsos de Louis Vuitton, gafas de Prada, y accesorios de Tous.

En cuanto a los carritos de sus hijos, también irán haciendo juego y probablemente compre una bolsa de charol con el nombre de su hijo/a bordado. El carrito, en realidad, puede ser cualquiera (aunque hay marcas más conocidas, como Jané), pero últimamente he visto mucho carrito Stokke, el cual cuesta 1000€ y puede que sea el menos funcional del mundo. ¿Qué nos está pasando?

Madre americana:

Si la madre americana se va de tiendas, tiene grandes almacenes con rebajas todo el año, tales como Kohl’s, Target… Pero la madre americana tiene también la opción de comprar en tiendas vintage de segunda mano, además de en grandes departamentos de ropa donada por un precio excepcional ($2-$10), como en los departamentos Goodwill, donde todas las donaciones aún tienen mucha vida por delante. La mamá americana es funcional, y normalmente con unas mayas, unas chanclas y una cinta del pelo se apaña. Eso sí, prestará mucha atención a su pedicura, la cual recibirá en un centro de estética por unos cuantos cientos de dólares.

Los carritos de la mamá americana también son funcionales, y todas conocen los Graco y los carritos para correr Bob, ambos fabricados para un sólo niño o para dos. Muchas optan por comprarlos de segunda mano, por lo que sólo gastarán unos $100-$200. Luego, los volverán a vender. No les puede faltar un “cup holder” en la barra del carrito, para su café.

 

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4 comentarios sobre “Madres españolas vs. Madres americanas.

  1. Me ha gustado mucho el post. Muy fun y bien explicado. Precisamente estuve ayer ojeando una revista inglesa de un supermercado que conservo de cuando estaba embarazada de mi hija en Inglaterra. Y hablaba de los Baby Showers. Un saludo!

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  2. Muy bueno!! sólo una actualización: me temo que los cumpleaños infantiles españoles hoy en día ya responden totalmente al patrón americano, tal como has contado, no les falta detalle. Es ya realmente extraño que algún niño celebre su cumpleaños en casa (salvo que viva en un chalet y se contrate un servicio de catering que sirva en el jardín o terraza cubierta). Prácticamente todos, incluidos niños de barrios periféricos o los de zonas rurales, alquilan espacios comunitarios o sobre todo van a los parques de bolas y otros centros especializados en este tipo de celebraciones. Invitación, decoración temática, disfraz, miles de regalos, personal de animación, detallito para llevarse a casa y a veces paripé de merienda para los padres… todo muy americano!! y la tendencia va al alza, cada año más que el anterior!!!!!

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  3. Ah otra cosa!! Aquí ya se empiezan a hacer los Babyshower, tienen mucho éxito y hay profesionales que se están especializando en organizarlos.
    La “noche para mamás” también va teniendo sus adeptas, sobre todo a partir de que el niño tiene 2 ó 3 años, y ya no digamos madres de adolescentes. Apuesto a que pronto habrá locales especializados en estos nichos de mercado, jaja!!!

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